Editorial

Leonel en la ONU

Leonel en la ONU

La crisis hondureña se erige como el tema estrella de la Asamblea General de las Naciones Unidas, al menos para los jefes de Estado y de Gobierno de América Latina.

En el discurso que pronunció ayer ante el organismo también el presidente Leonel Fernández instó a que se actúe con la misma dignidad y coraje que ha tenido el depuesto Manuel Zelaya para restaurar la democracia en la nación centroamericana.

Antes que Fernández, el presidente brasileño Lula da Silva había llamado a redoblar los esfuerzos para reinstalar en el poder al depuesto Zelaya.

No hay que dar muchas vueltas para saber que el conflicto, que el lunes cumple tres meses, cuestiona la capacidad y la autoridad de organismos como la ONU, a cuya resolución contra el golpe no se le ha hecho el menor caso.

La democracia hondureña no fue la única preocupación externada por el presidente Fernández. Abordó además las dificultades de los países en desarrollo de cumplir con los “objetivos del milenio”.

Aunque no aludió específicamente a República Dominicana, que se sabe ha tenido muchas dificultades  para alcanzar las metas del plan, consideró que por efectos de las crisis financiera global  y del petróleo, pero primeramente la de de los precios del petróleo, se debe declarar un estado de emergencia en relación con el cumplimiento de los objetivos del milenio.

No se trata de renunciar a las metas contempladas del año  2000 al 2015. Lo que ha planteado el mandatario es que la ONU contribuya a crear las condiciones de compromiso real entre naciones y demás entidades para que con carácter de emergencia asuman las tareas del desarrollo económico y social de los pueblos afectados por la pobreza, el hambre, las enfermedades y analfabetismo.

Tanto la crisis de Honduras como los desafíos con los objetivos del milenio son temas que la ONU tiene que mirar con atención. Por su  relación con la gobernabilidad y el desarrollo los dos atañen directamente a la salud de un sistema que se tiene que preservar, como el democrático.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación