Resulta innegable que el presidente de la República, profesional dotado de brillante inteligencia, sabiduría y habilidad, -sin ser un non plus ultra de las ciencias políticas y jurídicas-, acaba de evitar su revés cercano a los tres años en que cumplirá su mandato presidencial.
El doctor Leonel Fernández Reyna, quien llegó a pensar, según voces de algunos de sus partidarios, que en el país no existían hombres y mujeres capases de debatir y polemizar con él sobre cualquier tema, acaba de ponerse en evidencia.
Ante una encrucijada impuesta por ciertas circunstancias, el gobernante evita su inminente revés electoral en el año 2016. Con pacto-acuerdo publicado o sin él, siendo el mas diáfano testigo de excepción el pueblo dominicano y aunque tiemble la madre tierra en algunas ocasiones y aun frente a tantos ciudadanos anestesiados y apáticos, este vaticinio es incuestionable.
El prestigioso ingeniero Miguel Vargas Maldonado, candidato del Partido Revolucionario Dominicano y nueva estrella del firmamento político, poseedor de gran ingenio, ha sabido aquilatar las frases de Plutarco: La paciencia tiene mas poder que la fuerza, emergiendo un novedoso liderazgo entre luces, y clarinadas, algunas silenciosas y con un singular estilo, como próximo conductor de los destinos patrios a partir del 16 de mayo del 2012.
Sin preciarme de adivinador, los allegados a Vargas Maldonado, deben ir pensando en ordenar a tiempo la confección de la gloriosa enseña tricolor que éste empezará a lucir airoso en su pecho el 16 de agosto del mencionado año.
Fernández vislumbra la pérdida del poder, comprendiendo que tiene oportunidad de repostularse y tal vez escalar nuevamente, a lo que tendrá pleno derecho en 2016, debiendo por imperativo cumplir el mandato constitucional a que fuera elegido.
El mandatario, a nuestro entender, interpreta a Miguel de Cervantes cuando dijo: más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo, pues analizando los precedentes, creemos que el Presidente va a transitar los caminos de la soledad del poder, siendo objeto de ingratitud y olvido de funcionarios, amigos, miembros del partido que dirige, aislándose de sus entornos mientras otros permanecerán leales y conscientes, destilando la gratitud como expresión del alma.
Luis XV dijo: Los grandes beneficios hacen grandes ingratos.
Quiera Dios que no sea una nueva estrategia del doctor Fernández para tratar de mantenerse en el poder. Sentencia Filipo el macedonio: divide y dominarás. Los líderes del partido blanco no pueden permitir que eso ocurra, ni tampoco que se vuelva a herir la memoria histórica del extinto doctor José Francisco Peña Gómez, maltratado por una gran parte por los que hoy disfrutan el Gobierno.
¡Unifíquense, señores, para que el meaculpa de muchos no sea una pesadilla eterna!, pues como expresara José Selgas: el que siembra errores recoge catástrofes.

