Opinión

Ley y orden

Ley y orden

Cuando se reclama del Gobierno que ejerza control migratorio, no se le pide que promueva xenofobia, racismo o apatridia, sino que aplique la ley e imponga orden, antes de que por esa inobservancia la crisis empeore tanto que se vuelva irresoluble.

El presidente Danilo Medina anunció ante las cámaras legislativas el uso de drones y el incremento de la vigilancia militar como fórmula para disminuir el oleaje migratorio, pero eso no parece suficiente, como tampoco la advertencia del ministro de Trabajo de que serían sancionados empleadores que contraten a indocumentados.

Legisladores y empresarios denuncian asentamientos improvisados dentro del polo turístico Bávaro, Punta Cana, que incluye también a Cap Cana, lo que ocasiona serias dificultades de seguridad y orden en esa zona, donde ya se menciona la formación de guetos.

La población de indocumentados crece de manera preocupante en otros enclaves turísticos, como Samaná y Puerto Plata, así también en zonas urbanas y rurales, donde engrosan los cordones de miseria o sufren burda explotación de empleadores.

No se pide tierra arrasada contra extranjeros; por el contrario, se promueve comprensión y solidaridad; lo que se exige es control migratorio, que quiere decir aplicación irrestricta de la ley, para que alguna vez la frontera deje de ser escenario de corrupción o tierra de nadie.

¿Es tan difícil impedir que personas indocumentadas crucen retenes militares o de migración? ¿Con quién hay que hablar para exigir que sea devuelto a su país de origen todo extranjero que no esté provisto de documentación legal?.

Se resaltan los esfuerzos de las autoridades para impulsar la fase siguiente del Programa de Regularización Migratoria, a través del cual miles de ciudadanos haitianos y de otras nacionalidades obtienen permiso o residencia para permanecer en territorio nacional.

Penosamente, debe admitirse que la crisis migratoria se desborda por lo que se reclama que el Gobierno pase de la palabrería a acciones concretas, efectivas y vigorosas para contener un oleaje que ya tiene las características de tsunami. Lo que se pide es ley y orden.

El Nacional

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