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Libre pensar

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El murciélago y la covid-19

La rauda propagación de la Covid-19, en el vestíbulo de la frágil
información de las instituciones autorizadas y el pánico engendrado
por la montaña de contagiados y fallecidos alimentaron, sin parangón en la historia universal, el más vivaz y delirante alud (infodemia) de conjeturas, versiones e hipótesis sobre teorías conspirativas relativas a este agente infeccioso.

Una vastedad de los moradores de la tierra le teme a este patógeno, conoce de sobra sus síntomas y sus recetarios, pero no su génesis. Se pregona que se originó en Wuhan, donde, según se afirma, se estudiaba una cepa natural producida mediante ingeniería genética.

Otros refieren que fue creado artificialmente en el contexto de la guerra
biológica, que fue fabricado para reducir la población más envejecida y que fue manufacturado por la industria farmacéutica para vender más
productos.

La versión más aceptada por científicos es que la propagación originaria fue ubicada en el mercado de la ciudad china de Wuhan, donde venden mariscos y carne de animales salvajes, como víboras y murciélagos. Las investigaciones preliminares apuntan a que saltó de murciégalos a humanos por dos huéspedes intermedios, que podrían ser la civeta, en el caso del Sars 1, y el pangolín en el Sars-Cov-2.

Los chinos utilizan los murciélagos como alimento y sus escamas para uso medicinal.
¿Qué opinan las voces más acreditadas?

1.- La OMS afirma que la coronavirus es de origen natural, conforme estudios científicos realizados en 15 mil muestras secuenciadas, y descartó las hipótesis de que ha sido manipulado en laboratorios.

2.- La prestigiosa revista científica Nature Medicine difundió un
estudio sobre los genomas del Covid-19, y advirtió que si se tratara de una creación artificial, tendría más mutaciones y hubiera sido detectado por los científicos.

3.- La revista médica The Lancet publicó un manifiesto de un foro Virological de centros de investigación del mundo, en el cual expresan que “científicos de varios países han analizado los genomas del agente causal, el SARS-CoV-2, y estos prueban que este coronavirus surgió de la vida silvestre, como otros muchos patógenos emergentes”.

Genetistas, virólogos, infectólogos, bioquímicos, antropólogos biológicos, microbiólogos, epidemiólogos y otros científicos concuerdan –tras estudios sobre mutaciones genéticas y grados de transmisibilidad- que la Covid-19 no ha sido tareas de humanos, sino de la faena selvática o de la zoonosis, o transmisión de infecciones de animales a individuos.

Como la presencia de los murciélagos y otros animales son neurálgicos y decisivos en la protección de los ecosistemas, entonces, ¿qué había que hacer?: ¿prohibir su captura y venta?, ¿respetar sus hábitats naturales?, ¿no provocarlos?, ¿no tocar sus orines y heces?, ¿usar guantes y mascarillas? o ¿alejarlos de los grupos de los mortales?.

Por: Oscar López Reyes
oscarlopezperiodista@gmail.com

El Nacional

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