Articulistas

Libre pensar

Libre pensar

Meditación contra depresión

El temor a contraer la covid-19 y el confinamiento prolongado, en el tarro del hastío, ha estremecido espiritualmente a los terrenales. Cuatro de cada 10 dominicanos padecieron ansiedad y depresión -el 75.8% por primera vez- durante los diez meses iniciales transcurridos de la pandemia, conforme un estudio de la PUCMM, con una muestra de mil 600 personas.

Son múltiples las terapias para afrontar las citadas patologías, y una de las más efectivas ha sido, desde los tiempos antiguos, el Mantra Yoga Meditación (MYM), como se comprueba científicamente. Igualmente, psiquiatras y neurólogos sostienen que los medicamentos incrementan los químicos que existen en el cerebro, aparte de que pronto dejarán de funcionar.

En ese enrejado, la meditación ancla como un blindaje emocional natural, que aleja de ansiolíticos o pastillas y sus secuelas ante la angustia por el desempleo, las vicisitudes financieras, las enfermedades y la incertidumbre.

¿En qué consiste la meditación?

Nos sentamos cómodamente en una banqueta o en una colcha tendida en el piso. La cabeza y la columna vertebral han de estar erguidas o en línea recta y estáticas. Los brazos colocados sobre las piernas, con las manos en las rodillas.

Los ojos cerrados. Un silencio absoluto. Relajado profundamente. Mentalmente repite, por 30 minutos, un mantra o sonido trascendental, como OM…, OM…, OM… (se pronuncia A-U-M), hasta alcanzar el estado de reposo más sublime o relax.

El mantra se le conoce como una invocación o canto que, repetido silenciosamente (japamala), por la vibración cósmica deviene en un poder sanador del cuerpo, la mente y el espíritu.

Estos himnos védicos vinculan el sonido o bija mantras con la energía y la metafísica hindú, que dominan los objetos.

Los mantras se conforman por una palabra, una oración, una frase, un versículo, un pensamiento o una afirmación, que denotan significados y se reiteran individualmente o en ceremonias o ritos grupales. Proveniente del milenario hinduismo y budismo, estas fórmulas lingüísticas eliminan las toxinas en el organismo, el miedo y otras patologías, y fortalecen la voluntad y la creatividad.

Los que meditan reconocen -en silencio y en plegarias- al Gran Dios como su guía y protector, y lo perciben dentro de sí, porque su cuerpo lo estremece.

Estudios con resonancia magnética por imágenes del cerebro, aplicadas a meditadores experimentados, confirman la eficacia y bondades de esta práctica espiritual y filosófica.

Evidenciado está que la meditación anula las preocupaciones, el nerviosismo, la inseguridad, la histeria, los trastornos por déficit de atención, la hiperactividad y los vicios de fumar y jugar en las tabernas. Avitualla como una autoayuda, con la fragancia de una flor con pétalos seductores, para robustecer la conciencia emocional, sin las píldoras somníferas, el autocontrol y sepultar desmayos del alma y pensamientos errantes.

Por: Oscar López Reyes
oscarlopezperiodista@gmail.com

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación