¿Juegan fútbol haitianos con dominicanos?
En patios y salones de alcurnia brota la interrogante de por qué los dominicanos están inundados de tantos resquemores y sospechas de los haitianos y, sin embargo, ese fenómeno no acontece con inmigrantes de otras naciones. Por segunda vez, ¿pretenden cogerse el río Masacre? En el primer intento, el gobierno dominicano realizó una exhibición militar en Dajabón. Luego de más de 30 batallas triunfadoras contra los haitianos, ¿han jugado éstos fútbol con los dominicanos?.
No puntillan grietas los españoles, palestinos-sirio-libaneses ni los chinos, que llegan desde tierras lejanas y no contaminan la identidad nacional por su reducida cantidad; arreglan sus papeles, instalan negocios para generar trabajo, no embisten a los dominicanos ni quitan empleos, y tampoco formulan denuncias maliciosas en el exterior.
La desconfianza tiene raíces históricas y económicas, y en conductas extraviadas. En 1901, los dominicanos y su gobierno reaccionaron sobresaltados ante el inicio de trabajos a cargo del vice-cónsul de Haití, Dalbémar Theodore, para torcer dicho afluente, en terrenos en litigio en la sección de Pitobert, en Dajabón. El gobernador de Montecristi, Toribio H. García, reclamó al gobernador de Fort Liberté, Esmangart Léonard Emmanuel, explicaciones sobre la susodicha tarea, “que perjudicaría notablemente los intereses dominicanos en la frontera”.
Para superar el diferendo fronterizo, durante 28 años presenciamos acontecimientos irritantes y fatídicos: la supresión de la ilícita Convención de la Mole San Nicolás; suscribir en México con países de América Latina un Tratado de Arbitraje y, posteriormente, un protocolo de ad-referendum, con la participación de Estados Unidos, y la frustración mediadora del papa León XIII. También palpamos los asesinatos de los presidentes Ramón Cáceres y Jean-Jacques Dessalines, el envenenamiento de su mandatario Jean Antoine Auguste y la intervención de Estados Unidos a las dos naciones.
El tratado definitivo fue rubricado en 1929, y establece que no se ejecute ninguna obra susceptible de mudar la corriente de los ríos, como el Masacre.
La desconfianza no es por racismo. No…! Trastoca la ocupación de Haití entre 1822 y 1844, y los vecinos tienen resentimientos por la cruel matanza por el tirano Trujillo Molina, en 1937.
Fomentar nexos armoniosos y provechosos con los haitianos es lo más adecuado, y no referir estos episodios, pero la historia no puede ser borrada, más ahora cuando se juega con doble cara, atacan y secuestran a dominicanos, obstaculizan el comercio y nuevamente se procura desviar el río Masacre.
Cuando una Nación actúa temerosa por presiones exteriores, corre el riesgo de que la traten como a una mojiganga. Haití ha jugado fútbol con nosotros en el diálogo bilateral, en su campaña de tirar la piedra y esconder la mano. Se impone que adoptemos una posición viril y entonemos, firmemente, el Himno Nacional.
Por: Oscar López Reyes
oscarlopezperiodista@gmail.com

