Opinión

Libros de educación

Libros de educación

Chiqui Vicioso

(II)

Producir libros de texto apropiados y felices para la infancia debería ser una tarea fácil, si se organizara una convocatoria nacional sectorial para su escritura y eventual publicación.

Me explico:

El Ministerio de Educación podría organizar concursos cada dos años entre artistas y especialistas en las materias que se imparten en el currículo.  Así, para el área de Matemáticas habría un premio sustancial que estimule a pensar más allá de los números, es decir, imaginarse como puede encantarse a la niñez con esa materia, que historias inventarse, que anécdotas, que cuentos, que juegos que puedan explicitar e ilustrar un concepto matemático.

Lo mismo podrían hacer los químicos, tanto los de la Química Orgánica como Inorgánica.  Que historias pueden ilustrar los conceptos más elementales y básicos de lo que es esta materia, que personajillos pueden en un cuento y a través de múltiples experimentos ir enseñando lo que se puede hacer con la química, las combinaciones y errores, que de ellos también se aprende.  De nuevo un premio sustancial que además de la publicación podría incluir una beca en España o Francia para familiarizarse con los procesos de producción de libros de texto; o una premiación publica estimularían a los y las químicos a asumir esta tarea.

Biología:  No hay una materia más fascinante, por lo que nos muestra sobre los distintos universos, al igual que con la Botánica, donde los libros de texto enseñarían a los niños y niñas inclusive a armar sus propios libros con hojas y tallos que ilustren los conceptos a aprender.

La Historia debería ser una materia muy fácil, si se incorpora el teatro para las representaciones de los hechos históricos.  Y para ello habría que escribir las obras sobre episodios específicos de los momentos en el devenir de la nación que sean fundamentales, porque un niño o niña que haga de Juan Pablo Duarte jamás se olvidara de sus parlamentos, de sus ideales, de las posiciones asumidas.  Un concurso de obras de teatro infantiles sobre las grandes gestas y figuras históricas, a ser integrados en el currículo, sería fundamental.

¿Y qué decir de la Literatura?  Ahí habría que hacer un concurso sobre Don Pedro Mir, Manuel del Cabral, Salome Ureña, Aida Cartagena, Carmen Natalia, entre muchos otros, para introducir esos personajes vía muñequitos o cartoons, o libros ilustrados, a sus obras más conocidas, adaptando sus biografías y obras al nivel de la infancia.  Hay colecciones completas en otros países que ilustran como han trabajado a los artistas, siendo Colombia y USA una cantera.

Así se fomenta la creatividad a todos los niveles, se enriquece la bibliografía escolar y se evita la dedocracia en la selección de textos.

Por: Chiqui Vicioso (luisavicioso21@gmail.com)

El Nacional

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