Fernando De León
fernando26.deleon@yahoo.com
Puede la mayoría de dominicanos residentes en el Alto Manhattan cumplir con las medidas de higiene, para enfrentar los estragos del coronavirus? Evidentemente que no; miles de nosotros no tenemos esas facilidades.
Y nos referimos a dominicanos que ocupamos cuartos rentados de apartamentos, y compartimos un mismo baño. Hablamos de los denominados bordantes; es decir, los que pagamos por ocupar habitaciones.
Muchos en retiro laboral; unos devengan exiguos salarios y otros son asistidos por el Estado de Nueva York. No tenemos el privilegio de utilizar las lavadoras caseras. Esto, además de que hay lanlords (propietarios) de edificios que no permiten la instalación de estos instrumentos, propiedad de los inquilinos. No de nosotros.
Otro inconveniente a citar, es que no todos podemos pagar, diariamente, los precios por lavar nuestras ropas en los denominados laundry; negocios de lavado y secado de las vestimentas. En los últimos tiempos, y más ahora, las máquinas destinadas a esos menesteres requieren de más dinero; ha subido el precio de los jabones líquidos, y otros detergentes.
Aunque parezca una suma irrisoria, pagar a diario 12 dólares desde una a diez libras de ropa y, cuando se le suma otra a este último peso, dos más, que suman 14; es un gasto que pocos podemos asumir con regularidad.
Como tarea mínima de higiene para enfrenar el flagelo, sólo disfrutamos de poder usar jabón de cuaba y constante agua, para lavarnos las manos. Sólo nos queda rociar con cloro y otros desinfectantes nuestros atuendos.
Por lo pronto, tenemos que resignarnos con dejar los zapatos al lado de la puerta de entrada a los apartamentos. Como dicen, sólo nos resta: “pedirle suerte a Dios” para salir ilesos de esta desgracia.

