Con público o nada. Tal fue el condicionamiento que el presidente de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez, puso con respecto a la Copa América que debió realizarse este año en Colombia y Argentina pero que se aplazó para junio de 2021.
“Es un torneo que depende de los ingresos, si no es imposible. Estamos atados a la venta de las entradas”, dijo Domínguez en una entrevista con Radio Colonia de Argentina. Después de un año con estadios y arenas en silencio por la pandemia de coronavirus, el desarrollo de las vacunas ilusiona sobre un pronto retorno de los eventos deportivos con público en las gradas. Es algo esencial para la subsistencia de ligas y jugadores, sobre todo en la industria del fútbol en Latinoamérica.
Avizorar todo un 2021 con butacas vacías, transmisiones con ruido artificial de hinchas y otras soluciones de realidad aumentada resulta insostenible. Lo que se factura con los contratos audiovisuales no alcanza. En México, por ejemplo, la falta de público en los estadios provocó una caída del 50% en los ingresos de los clubes, de acuerdo con el presidente de la federación nacional, Yon de Luisa. “La pandemia nos ha afectado.
El 2020 ha sido un año muy complicado, hemos tratado de sobrellevarlo con algunos recortes al gasto. Pero esperemos que, en el cierre del cuatrienio, en el 2022, se nivele todo con la aparición de la vacuna”, dijo De Luisa. Hoy por hoy, la situación no es alentadora. Los contagios en el continente aumentan mientras la distribución de la vacuna es incipiente. “Falta mucho para que vuelva el público a los estadios”, advirtió recientemente el ministro de Turismo y Deporte de Argentina, Matías Lammens.

