Desde que el presidente Luis Abinader asumió la conducción del Estado dominicano el 16 de agosto del 2020, los dominicanos y dominicanas han visto trabajar a un gobernante entre crisis y emergencias.
Esta circunstancia, sin dudas, ha venido a cambiar de manera radical la planificada agenda gubernamental, así como las prioridades y objetivos inmediatos trazados por su Gobierno de cara a los distintos sectores sociales, económicos y políticos.
Esto se entiende y se comprende. Ahora bien, lo que es inaceptable es que en medio de esta profunda crisis económica y sanitaria que vive el país a consecuencia de la pandemia Covid-19, sean los sectores más pobres los más sacrificados y castigados por la actual gestión gubernamental.
No es posible señores, que de manera paulatina y sutil el Gobierno esté permitiendo una serie aumentos en productos y servicios sensitivos que afectan más directamente a esta franja social terriblemente golpeada por la referida crisis.
No me canso de analizar, como las autoridades gubernamentales, por ejemplo, sabiendo las condiciones precarias en que se desenvuelve el país y de manera muy particular esos sectores desposeídos, haya permitido que el precio de la libra de pollo aún se esté vendiendo entre 70 y 80 pesos. ¿Dónde están los programas sociales y de importación del Gobierno?.
Me pregunto también, ¿cómo es posible que un producto tan indispensable para las familias más carenciadas como lo es el Gas Licuado de Petróleo (GLP), las autoridades hayan permitido que el precio de este combustible siga experimentando alzas y hoy se coloque RD$ 129.00 el galón? Hace menos de un año se cotizó a menos de 100 pesos.
En medio de esta coyuntura es preciso invitar aquellos que subestiman, pisan y ningunean a los pobres de solemnidad, a que se lean la extraordinaria novela mexicana ¨ Los de Abajo ¨ del escritor Mariano Azuela.…
Por: Alberto Quezada
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