Agustín Morteo, escribió: Si lo que yo tengo me basta para vivir, si lo que suele sobrar no se puede poseer, yo ¿para qué he menester lo que no puedo gozar?
Ayudar es amar, cooperar, asistir, y en esta Navidad, y hoy día en Nochebuena, formulamos nuevamente un fervoroso llamado del corazón, a quienes puedan ayudar al vecino, amigos y personas necesitadas, extendiendo nuestras manos, en honra al Redentor.
Nuestro pueblo, especialmente la juventud, debe reflexionar sobre las pasiones estériles, ubicándose en realidades palpitantes, y dejándose de rendir tantas algarabías y reconocimientos, algunos inmerecidos, a quienes proclamando el segundo de República Dominicana, conquistan lauros aquí y en el extranjero, haciéndose millonarios, aportando muy poco o nada a favor de las clases irredentas y olvidadas, que tanto necesitan.
¡Ay Dios mío! ¿Qué hacen por los pobres la mayoría de beisbolistas de Grandes Ligas, y unos cantantes y artistas que olvidan de su pasado, y, aunque en el extranjero pagan impuestos, en el país reciben exoneraciones, privilegios y algo más! Regalan cositas algunos, pudiendo hacer mucho más.
Naturalmente, en mérito a la verdad debemos rendir tributo a los dominicanos ausentes, quienes son banderas de gloria, y ayudan a familiares, amigos y a la República, contribuyendo poderosamente con la economía dominicana. El gobierno debería ordenar la edificación en la Avenida George Washington, en el parque Eugenio María de Hostos, de un monumento en honra a los dominicanos ausentes, y así en algunos municipios.
En nuestra nación tenemos ejemplos señeros de instituciones y ciudadanos que producen ayudas diversas y colaboración a miles y miles de personas, y entre tantas, el grupo Corripio y su mentor José Luis Corripio Estrada, el licenciado Juan Valdez, Rafael Calderón, el doctor Antonio Cruz Jiminián, el doctor Tirso Roa Castillo, el padre Luis Rosario, el padre Regino Cruz y su fundación, el doctor Juan Oviedo y la óptica que lleva su nombre, el licenciado Rafael Nivar, el Consejo Dominicano de Derechos Humanos, el inmenso Juan Luis Guerra, la gran Ángela Lorenzo y Yania Blanco Cuello, entre otros.
Y como la verdad es inmutable, de los afamados beisbolistas de grandes ligas que no olvidan y realizan grandes ayudas e invierten en su país, entre ellos: David Ortiz, Pedro Martínez, Raúl Mondesí, José Rijo, Tony Peña, Miguel Tejada, Bartolo Colón, Ronny Belliard, Robinson Canó, José Valverde y su Santa y Epifanio Guerrero.
Aquí tenemos más de dos millones de seres humanos pasando hambre, y de esos un millón doscientos mil apenas comen dos o tres veces a la semana: ¡Ironía de la vida!
Hoy 24 de diciembre, hagamos algo por tantos pobres, y ayudemos también a los presos necesitados en cárceles, a los miembros de la Policía Nacional y Fuerzas Armadas, que merecen esa protección.
También a los enfermos en los hospitales, a los envejecientes y niños, pues, como decía Platón: Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.
¡Vivan los que auxilian a los demás!

