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Los libros de educación

Los libros de educación

Chiqui Vicioso

Hace ya un tiempo, el Ministerio de Cultura de Panamá me contactó para que fuera jurado de su premio nacional de poesía. Curiosamente, lo hizo a través de Miguel De Mena, con un dilatado historial de edición de libros a través de la Editorial Cielo Naranja, la cual inició en Berlín y ha realizado una asombrosa labor, con la promoción y traducción de la literatura dominicana en el mundo.

Esa no ha sido la única invitación que he recibido a través de la Editorial Cielo Naranja, a Ferias del Libro, y eventos en otros países, habiéndose convertido la Editorial en un referente sobre los y las escritores dominicanos.

Si menciono a Miguel De Mena, erudito especialista en la familia Henríquez Ureña, es porque también hace un tiempo él y yo fuimos sometidos a la justicia, con una demanda de diez millones de pesos, cuando nos hicimos eco de un programa de Alicia Ortega, donde esta denunciaba manejos turbios en la selección de escritores y escritoras, también para un proyecto del entonces Ministerio de Educación.

Básicamente, el entonces director del proyecto, se había incluido en el listado con un millón de pesos, algo que admitió frente a sus abogados, argumentando que solo lo hizo inicialmente, pero luego se había “borrado” de la lista.
Si menciono estos hechos, es porque de nuevo el ministro de Educación parece haber sido víctima de ingenuidad, o desconocimiento, porque la selección de 211 libros para el currículo escolar, hubiese sido un hecho a celebrar si hubiera estado precedida de una licitación pública, donde escritor@s de todo el país, hubieran podido concursar. Y, si antes de la licitación, se hubiese conformado un consejo de selección, formado por intelectuales de probada honestidad en todos los géneros, y, además, con demostrado conocimiento y reconocimiento social.

Yo, por ejemplo, hubiese concursado con tres libros: como escribir un poema con Pedro Mir, recopilación, pensada para escolares, escrita con Emelda Ramos; algo que decir: Ensayos sobre literatura femenina, primer texto crítico de literatura femenina; y el Teatro dominicano: una visión de género, análisis de la obra de doce dramaturgas, que incluye un ensayo sobre el teatro nacional desde sus albores hasta el presente.

Y, como yo, tantas otras autoras y autores, entre ellos los de la Diáspora; con textos fundacionales, como la Dra. Daisy Cocco De Filippis, única presidenta dominicana de Hostos Community College, y sus antologías sobre literatura escrita por mujeres, de poesía, ensayo y narrativa.

Ese proceso, publicitado desde el comienzo, hubiese permitido un ejercicio de inclusión y justicia literaria, que hay que adoptar para beneficio de las futuras generaciones de lectores escolares.
¡Y seriauna celebración por tantos ignorad@s autor@s nacionales!.

Por: Chiqui Vicioso

luisavicioso21@gmail.com

El Nacional

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