Reportajes

Los militares rompieron orden constitucional Honduras entre la encrucijada  de la ilegalidad y el regreso  constitucional

<P>Los militares rompieron orden constitucional Honduras entre la encrucijada  de la ilegalidad y el regreso  constitucional</P>

Para conocer con algún detalle la crisis en Honduras, cuyo territorio  ha estado ocupado en décadas por influyentes fuerzas militares colonialistas de Estados Unidos se hace necesario ver el proceso antes de la deposición de Manuel Zelaya, el presidente constitucional.

Hay que responder a preguntar como:

¿Cuáles fueron las causas reales, económico-políticas, de su deposición?

¿Por qué lo derrocaron a través de una acusación política para después endosarle otra de delito común?  ¿Por qué terminaron fraccionados los grupos dominantes?

Zelaya intentó una consulta popular, una encuesta, que hubiera sido cuestión normal y corriente si en esa nación  hubiera habido  clase gobernante.

No la hay.

No se explica esta crisis sin el ahondamiento de la crisis económica hondureña  e internacional, agravada por el golpe de Estado.

Ahora, las expectativas de organismos como el Fondo Monetario son las de un estado de calamidad de agravarse las condiciones económicas.

Había ya un proceso económico que tendía al empeoramiento de los indicadores de ese sector a nivel de los ingresos familiares, financieros, de las cuentas nacionales y empresariales.

Aumentó el déficit del sector público, la subida de las tarifas de energía eléctrica y de la comunicación telefónica.

Se produjo  un déficit de la balanza corriente y consecuentemente hubo un desplome del comercio fronterizo. Ante esa atmósfera tensa, enfrentado corajudamente a la derecha que incluye a un clero militante políticamente, Zelaya acudió al gobierno bolivariano de Venezuela y suscribió su país a la Alternativa Bolivariana para las Américas, lo que implicó un giro a la izquierda que la fracción oligárquica, enfurecida ya, no perdonó. Consecuentemente, Zelaya se consagró reformista estatista, lo que le costó el derrocamiento final. Asimismo, Zelaya afilió a Honduras a Petrocaribe para obtener las facilidades que brinda el gobierno bolivariano para la adquisición de petróleo a precios asequibles.

Todos estos indicadores se agravaron con el golpe de Estado que sacó, con  la salida abrupta de Zelaya, a una serie de empresas que ya no veían-que ya no ven- la estabilidad política necesaria para funcionar.

Se han multiplicado las quiebras empresariales

Las capacidades de compra de bienes y servicio y de consumo de la mayoría de las familias proletarias urbanas y rurales se contrajeron también debido a la triple dinámica de la inflación, la desocupación laboral originada por la recesión económica.

La consulta ciudadana, en efecto, fue la excusa para el golpe de Estado, cuyas consecuencias y reacciones de la comunidad internacional, hostil a este tipo de manifestaciones de irrespeto a la alternabilidad en el poder, no fueron medidas ni meditadas correctamente por los golpistas que alguna vez fueron amigos y hasta socios de Zelaya.

El golpe de Estado se produjo la noche del sábado 28 de junio y al día siguiente el presidente constitucional fue enviado a Costa Rica en calidad de exiliado político.

Zelaya se basó en la iniciativa de consulta política sobre la cuarta urna electoral cuyas objeciones bien pudieron haber sido expuestas a través de los cánones institucionales que debe haber en Honduras y que el actual “presidente” invoca sin explicar su propia presencia ilegal y autoimpuesta en la presidencia.

 Honduras cae por efecto de la combinación de estos factores, agravados en una situación de ingobernabilidad durante años de no tomar acuerdo a tiempo las diferentes fracciones económicas que mantienen el poder centralizado en esa nación.

Lo primero a considerar es la garantía de los derechos de las mayorías, el  respeto al ordenamiento constitucional fraccionado por un grupo económico de facto al que nunca antes le importó la Constitución, salvo para tener bajo cuidado sus intereses, la no intromisión del clero en el manejo político del Estado, el respeto a la soberanía nacional, el impulso de reformas políticas y económicas que restablezcan la soberanía popular, la prohibición de la reelección presidencial, las libertades democráticas conquistadas.

Un Apunte

El presidente constitucional de Honduras lleva 10 días asilado en la embajada de Brasil, desde donde hace gestiones para que la  comunidad internacional siga presionando la salida del presidente de facto Roberto Micheletti, quien asumió el poder tras el golpe de Estado que  dieron los militares.

El Nacional

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