Los Muppets irrumpieron en la televisión en 1976 y desde su primer capítulo, se transformaron en parte de la vida de millones de familia en todos los países en que se fomentó este producto cultural, elevado a categoría de ícono.
Antes de esta versión, que implica una re-orientación de la saga, se pudo ver en pantalla grande el trabajo de directores que aceptaron la muñequería muppetsiana: Jim Henson (The Great Muppet Caper), Frank Oz (The Muppets takes Manhattan) y Brian Henson (The Muppets Christmas Carol).
Ahora han vuelto a pantalla grande, aprovechando los avances de la tecnología digital y la creatividad de los tiempos podernos, para independizar los movimientos de estos adorables muñecos, atados desde sus tiempos de serial televisivo a la presentación de medios cuerpos tras los cuales los marioneteros se ocultaban, para entregar ahora una versión impecablemente realizada, con una libertad de movimientos sorprendentes y para, de paso, plantear un concepto conflictivo: ¿vale más el afán de por el dinero, expresado aquí por el agiotismo petrolero, que la amistad, la esperanza, la ilusión y el deseo de llevar alegría a la humanidad? Igualmente la cinta deja caer sus agudas críticas a la pobreza de la producción televisiva norteamericana tendente a lograr ratting, sin importar el mensaje que se lleva al público y sobre todo al infantil. Una crítica mordaz que poca gente ha resaltado.
Como película, Los Muppets entregan un cándido y colorido espectáculo que incluye impecables coreografías (pero que pudieron haber sido dejaras fuera para dar más espacio a los verdaderos protagonistas).
El director James Bobin comete la osadía de usar en demasía los actores humanos con un protagonismo que compite con la gracia marionetera, aun cuando los primeros pierden la batalla, gracias a que el espíritu de la muñequería mantiene su frescura y se refuerza con la validez de su mensaje.
La película será más disfrutada por quienes acudan a verla como espectáculo colorido y que revive la imaginería Muppets, aun cuando pudo haber sido mucho mejor. Verla como espectáculo es lo adecuado.

