Editorial

Luces y sombras

Luces y sombras

La  República Dominicana conmemora  hoy el 165 aniversario de su primera Constitución política, a las puertas de poner en vigencia un  Texto Sustantivo ampliamente reformado que  ya  deja una estela de dudas sobre si  en materia constitucional la nación avanza o retrocede.

Comparada con  la de  1966, todavía  vigente, la Constitución próxima a promulgarse, al parecer  está dotada de luces más intensas en lo  relacionado con los derechos ciudadanos, además de estar precedida de una rimbombancia que define al Estado nacional “social, democrático de derecho”.

En la Carta Magna  se incluyen  prerrogativas “de última generación” , como derecho a la paz, al desarrollo, a la tutela de la salud pública, al equilibrio ecológico, de la fauna, la flora, medio ambiente y preservación del patrimonio cultural.

Otras figuras novedosas han sido insertadas en  la nueva Constitución, tales como las instituciones del Referéndum y el Defensor del Pueblo.

Las sombras que proyectaría la reformada Constitución han sido advertidas por no pocos juristas en lo relacionado con el  claro desmantelamiento del Poder Judicial, que en lo adelante sería innominado y con no más poder que  el de tramitar expedientes.

 La Suprema Corte de Justicia  aparece desmembrada en el nuevo Texto constitucional y la mayoría de sus antiguas prerrogativas distribuidas como piñatas entre  instituciones creadas al parecer con ese propósito.

Es así como se crea un Tribunal de Garantías Constitucionales; un Consejo del Poder Judicial y un Tribunal Superior Administrativo, que se distribuyen todo lo despojado a la Suprema Corte.

El Poder Ejecutivo, en cambio, sale fortalecido del laboratorio montado por la Asamblea Revisora y se consolida el Poder presidencialista.

No se niega que esa zarandeada Constitución contendrá elementos positivos, como  los capítulos relacionados  a la garantía de derechos ciudadanos, pero son espesas las tinieblas en el ámbito del Poder Judicial.

 Ese desequilibrio en la carga tendrá que reacomodarse en el camino.

El Nacional

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