El candidato presidencia de la UDC, Luis Acosta Moreta, Luis El Gallo, consideró hoy que la violencia intrafamiliar se ha convertido en una gran epidemia social, y pidió que las instituciones levanten un muro de contención para evitar tanto dolor y muertes.
El presidente del Partido Unión Demócrata Cristiana UDC- pidió a los cabezas de familia que retornen a las fuentes de la educación hogareña, a la unidad y al respeto al ser humano, dones que se han perdido en los últimos años.
Añadió que detrás de cada uno de los casos de violencia intrafamiliar se encuentran los hogares destruidos, madres solteras, niños huerfanos, adolescentes embarazadas y abandonadas, y un incierto camino económico. Añadió que si el detonante de la unidad familiar es la situación económica incierta, hay que pensar que también se tienen que mejorar las condiciones en que vive la mayoría de los dominicanos.
Reconoció que de hecho la violencia intrafamiliar no tiene un nicho social, sino que está afectando a todos los estamentos de la sociedad dominicana, y dijo que hay que comenzar a buscar respuestas para solucionar el problema. Advirtió que el caso de los hombres o mujeres que matan a sus parejas no se puede seguir viendo desde el punto individual, sino que ya hay que darle la connotación de un grave problema colectivo y social.
Por esta razón, convocamos a todos los sectores de la vida nacional, y en especial a los educadores y los religiosos, para que comiencen a trabajar en el impulso de la educación hogareña. Lamentó que hasta la urbanidad se ha perdido en la sociedad de hoy, y a muy pocos adolescentes se les escucha decir por favor, o cederle el paso a un anciano o minusválido. Agregó que también hay serios problemas en la educación formal, cuando las escuelas se han convertido en territorio de luchas sindicales, donde a los maestros únicamente les interesa un mejor salario.
Es el caso de muchos educadores, incluyendo dirigentes del gremio profesoral, que estan en la lucha del cuatro por ciento para la educación, buscando un simple reajuste salarial. Y en los colegios privados, incluyendo los regenteados por sacerdotes y religiosos, la educación es una simple mercancía, comparable a la venta de una libra de salchichón, o un esqueje de yuca. Si desde hoy no comenzamos a ver la violencia intrafamiliar como una gran epidemia social, estaremos no al borde del abismo, si no cayendo al vacío.
