MEXICO.- La invitación. Ríes y te vas. Como para que no extrañemos a Vicente Fox, pareciera que desde Los Pinos prepararon una parodia con la intención de que nos percatáramos de la “responsabilidad” presidencial de proteger a los mexicanos de dentro y fuera del país, de la amenaza que representa la posible llegada de Donald Trump al poder en los Estados Unidos. Pero al presidente Peña Nieto, como ocurre desde hace meses, todo le salió mal, el público en lugar de reír por está ocurrencia de la visita de Trump, se enojó e indignó por que invitó a la casa común, al personaje que nos insulta y amenaza para llegar a la Casa Blanca (la de allá).
Se comenta que el presidente Peña Nieto dio instrucciones a sus colaboradores “cuando volaba con Videgaray y Ruiz Massieu, de Washington, tras su encuentro con Obama, a Chile, para la XI Cumbre de la Alianza del Pacífico en julio pasado, de acercarse a las campañas de los dos candidatos, acorde con su declaración, tras el encuentro en la Casa Blanca, de que su gobierno trabajaría con cualquiera que ganara la presidencia en Estados Unidos.”
Comentan los especialistas que se aplicó a cumplir la instrucción presidencial el secretario de Hacienda, Luis Videgaray. El resultado de su gestión lo conocemos, Donald Trump estuvo en México, fue recibido en Los Pinos por el presidente Peña Nieto y muchos en el país consideran que esta visita fue un error grande que avergonzó a la nación y además no se obtuvo nada positivo.
La visita de Trump fue justificada por Peña Nieto ante los 300 jóvenes con los que se reunió en Palacio Nacional, después de entregar su cuarto informe de gobierno al Congreso de la Unión. Según dijo, Había dos opciones: “Enfrentarlo, encararlo y quizá llenarlo de insultos o realmente procurar un espacio de diálogo que pueda frenar o al menos hacer ver con toda claridad cuál es la realidad de México y qué relevante es en la relación que tiene con Estados Unidos.”
También comentó a los jóvenes: “Le dije al candidato Trump: México, de ninguna manera, pagará el muro que usted está proponiendo construir del lado de la frontera de Estados Unidos.”
Muchos en México rechazaron la visita de Donald Trump porque consideraron que no habría forma de convencerlo para que cambiara de actitud y porque alguien como él, cargado de soberbia y prepotencia, no es capaz de reconocer sus errores y mucho menos de disculparse públicamente por los insultos que por 14 meses ha vociferado en contra de los mexicanos en particular y los migrantes en general, que en Estados Unidos buscan de una mejor calidad de vida.
La gestión realizada por Luis Videgaray para que viviera Donald Trump no era conocida por la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, quien se enteró en el momento en el que el viaje era un hecho consumado.
En los hechos fue excluida y no compartía el criterio de que esa significaría alguna ventaja para México y el gobierno de Peña Nieto.
Ante esta realidad, “Indignada por la forma como en un tema de su competencia había sido relegada, fue a ver al presidente esa noche y renunció.” La renuncia fue rechazada.
Tampoco estuvo de acuerdo con la visita de Trump el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong que pidió al presidente que cancelara la invitación y se ofreció como responsable del desaire. Fue Más allá. “Según los funcionarios, le ofreció al presidente que le echara la culpa de la cancelación y que lo despidiera. Su renuncia sobre la mesa para facilitar esa salida al presidente, también fue desechada.”
En cuanto estuvo enterada Ruiz Massieu, pidió al secretario Videgaray que se cancelara la invitación a Trump, pero éste le dijo que era imposible. “La canciller respondió que sería más barato, políticamente para el presidente, el desaire que recibir a Trump.” Tenía razón.

