El pasado primero de enero, este nuevo año comenzó para Brasil con la toma de posesión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Esta es la tercera vez que el líder brasileño asume el poder desde la plataforma del Partido de los Trabajadores, y en esta ocasión su victoria en los comicios vino de la mano del título del “mandatario más votado en la historia de Brasil”. Tuve el honor de participar en este evento de investidura en el que se dieron cita delegaciones de más de 120 países y más de 30 jefes de estado.
Con un marcado discurso de unidad nacional, el presidente Lula hereda un país que atraviesa una situación marcada por la polarización y la crisis económica producto de la pandemia. Tras derrotar al expresidente Bolsonaro por un estrecho margen de votos, el mandatario deberá enfrentarse a una amplia oposición y a un Congreso muy fragmentado. Dentro de sus propuestas de gobierno se destacan el alza de impuestos para la clase alta, la protección a las minorías, fortalecer el papel del Estado en la economía, y combatir la deforestación.
Ciertamente, el curso que tome Brasil tiene amplias repercusiones en toda América Latina por ser el país más grande e importante de la región. El triunfo de Lula refuerza la tendencia de más gobiernos de izquierda en Latinoamérica y continúa la ola antioficialista que se ha dado a nivel electoral post-pandemia.
En esta ocasión, es evidente que el presidente Lula ha llegado al poder con una perspectiva mucho más moderna. Las predicciones indican que el cambio de gobierno en Brasil continuará favoreciendo a la República Dominicana. En el pasado, el presidente Lula ha demostrado ser un amigo y aliado de la República Dominicana, siempre presto a la cooperación internacional y a cultivar buenas relaciones con los países de la región.
El presidente Abinader, ha tenido a Brasil en la mira como un aliado para temas Agrícolas, con el propósito de establecer un hub de EMBRAPA (Empresas Brasileñas de Pesquisa Agropecuaria) en el país. Estos son líderes a nivel mundial en materia de investigación e innovación para la agricultura sostenible.
Como resultado de las gestiones de la Embajadora Patricia Villegas, nuestro país cuenta hoy en día con un Acuerdo bilateral de exoneración de visados con Brasil, un hecho que marca un hito en las relaciones comerciales entre ambos países. Además, el Ministerio de Turismo, también tiene planes para este 2023, de expandir la oferta y cautivar al turismo brasileño. Esperamos que esta transición de poder traiga consigo un nuevo capítulo en la historia política brasileña en el que primen el bienestar y la prosperidad.

