(y 2)
Podemos notar que para el 2010 el nivel de consumo global de drogas andaba por los 210 millones de personas, y hoy se nos indica que técnicamente “284 millones de personas consumieron drogas en 2020”; con el agravante de que en su mayoría son jóvenes menores de 35 años, siendo estos los que más tratamientos demandan por los trastornos causados por el consumo de estupefacientes.
La legalización del flagelo de las drogas conduce a un flujo mayor de recaudaciones fiscales, y en caso del cannabis en efecto así ha sido, sumado a una reducción de detenciones por consumo de la citada droga. Pero las revelaciones que nos proporciona el informe global sobre la producción, tráfico y consumo de narcóticos, nos plantea que la relación costo beneficio a la postre es perjudicial para la sociedad.
Hay países donde el consumo de estupefacientes, especialmente de fentanilo está causando estragos. Específicamente, la sobredosis en el consumo de esta droga mortal ha causado “107 mil muertes en los Estados Unidos, en 2021; experimentando un incremento en decesos por consumo de un 16%, al compararse con la cifra de 92 mil víctimas mortales en 2020”.
A tan mortal drama humano debemos sumarle el impacto medioambiental, que da cuenta el informe ONUDC citado, del incremento de la deforestación provocado por el cultivo de coca; así como los residuos químicos de a fabricación de “las drogas sintéticas que afectan al suelo, el agua y el aire, impactando los animales y las cadenas alimentaria”.
Por: José Manuel Castillo
embajadorcastillo@gmail.com>

