Los amplios detalles ofrecidos ayer por el presidente Leonel Fernández, sobre la venta a Venezuela del 49 por ciento de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), reducen el espacio disponible para la duda, temor o sospecha en torno a esa transacción.
Por lo señalado por el mandatario, abogados y técnicos del Gobierno durante una rueda de prensa en el Palacio Nacional, el contrato de traspaso de esas acciones a Petróleo de Venezuela (PDVSA), constituye una operación legal, legítima y conveniente.
Se resalta el señalamiento de que la porción accionaria fue propuesta a compañías estatales de México y Brasil, que declinaron el ofrecimiento y ofertaron al Gobierno dominicano participar en negocios de refinería a instalarse en Guatemala y Panamá.
Al defender la transacción con Venezuela, el gerente general de Refidomsa, Viriato Sánchez, dijo que con recursos frescos inyectados por PDVSA, la Refinería aumentaría su capacidad de refinación, almacenamiento y podría acceder a nuevos mercados.
Por esa y mil razones más, la coparticipación de Venezuela en Refidomsa conviene a los intereses del Estado dominicano, que en ningún caso pone en riesgo su soberanía ni violenta la ley.
Se saluda la iniciativa presidencial de ofrecer todas las explicaciones requeridas en torno a esa transacción y de colocar en la Internet el contrato final, en la modalidad de sociedad comercial entre Refidomsa y PDVSA.
Con lo explicado por el Presidente, abogados y técnicos, la sociedad parece debidamente edificada en torno a todo lo relacionado con la venta a Venezuela de una porción accionaria de Refidomsa.
Aun así, se requiere que ese contrato sea enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso para su conocimiento y posible aprobación, para que se cumpla el dicho aquel de que mientras más claridad, más amistad.

