Eduardo Álvarez
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Estos 25 días de estado de emergencia no impidieron que seamos el país con el mayor indicador promedio de víctimas del coronavirus en la región. Entonces, ¿para de qué nos sirve extender el período? Vale recordar que la ley aprobada al respecto lo corta al 3 de este mes.
La crisis sanitaria nos sorprendió con un sistema de salud insuficiente, por lo menos para prevenir y atender los casos. Al pánico -que ya baja las defensas-, se suma la improvisación.
Lo único cierto en en todo esto, además de las estadísticas, es el aprovechamiento del candidato oficial en medio de la crisis, haciendo el papel de jefe de Estado cuya reiterada presencia insulta el dolor que embarga al país y violenta el equilibrio que la ley electoral establece.
Quince días más de emergencia no cambian el comportamiento oficial ni promete que sea diferente. El Covid-19 no deja de ser una tabla de salvación para Danilo Medina y Gonzalo Castillo, con el agua al cuello después del 15 de marzo.
El sentido utilitario que el PLD le ha dado a la crisis se va a mantener con la agravante del ahogamiento económico que representa la paralización de la actividad económica y la vida social. El país no soporta dos semanas más. Puede provocar daños irreparables. Hay más de medio millón de empleados en la calle, miles de pymes a punto de quebrar, negocios cerrados, turismo y zonas francas colapsados.
Prolongar la excepción sólo iría contra Luis, PRM y la economía. El sol de la cuarentena, con promesas de arreciar va a ser el mejor médico para prevenir y tratar la peste. La calle, sin aglomeraciones, puede ser saludable. Con moderación, mascarillas de protección y un test universal del Covid 19 podemos ir retomando la normalidad, como ya lo hizo China en las ciudades afectadas.

