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Masiva asistencia a beatificación  padre Olalla

Masiva asistencia a beatificación  padre Olalla

Camaguey (Cuba), EFE.- La niña Daniela Cabrera, supuestamente sanada de un linfoma incurable por sus oraciones al fraile católico cubano José Olallo Valdés (1820-1889), se declaró “feliz y contenta” de asistir hoy a la beatificación del religioso, la primera que se celebra en la isla.

“Me siento feliz y contenta porque el padre Olallo me escogió a mí para hacer el milagro y por que él sea beatificado”, dijo a Efe Daniela, de 12 años, antes de asistir a la ceremonia con sus padres, Rafael Cabrera y Yamila Ramos, y otros familiares.

La beatificación se celebró en la Plaza de la Caridad de la ciudad de Camaguey, a unos 530 kilómetros al sureste de La Habana, en presencia del presidente cubano, general Raúl Castro, y prelados, religiosos y laicos de la iglesia católica.

“Lo que me ha ocurrido ha sido lo más bonito para mí y mi familia. Los médicos decían a mi mamá que yo no tenía pronóstico de vida, que no iba a sobrevivir, porque padecía de un cáncer muy agresivo”, declaró Daniela.

La madre relató a Efe que hace casi diez años la niña, a la que los médicos habían diagnosticado un linfoma incurable, según la familia, “tuvo cinco días en paro renal”, pero que luego “le practicaron otro ultrasonido y no presentaba nada”, y que todo le “parecía mentira».

“Fue tanta la alegría que gritaba y no sabía qué hacer. Esto para mí fue una prueba muy grande, porque me ha tocado la fibra más sensible y le doy gracias a Dios y a Olallo por interceder y hoy tener a mi niña sana”, agregó Yamila Ramos.

Añade la madre que los médicos examinan a Daniela dos veces al año y “dicen que está bien, que no está enferma».

“Sé que estoy curada y no tengo nada, porque hago mi vida normal”, dice la menor.

Daniela cursa séptimo grado en una escuela de Camaguey y dice que tiene buenas notas, que le gustaría estudiar informática y que va a misa todos los domingos “sin falta».

No olvida a los niños enfermos de la sala de oncología del hospital donde ella estuvo internada cuando sólo tenía tres años de edad y reza para que sanen.

Agregó que está haciendo su propia petición a Olallo y espera de él otro “milagro”, esta vez para su padre, “para que le llegue un riñón, porque necesita un trasplante».

El postulador de la beatificación de Olallo, el sacerdote español Félix Lizaso, de la misma orden de San Juan de Dios, declaró a Efe que la devoción y veneración al ahora beato “van a crecer mucho más» en Cuba a partir de este momento.

Aseguró que durante el proceso de postulación se escogió el caso de Daniela porque su curación “fue inmediata y perfecta” y fruto de la “fe y la confianza».

En su opinión, beatificar a Olallo es “un reconocimiento completo por parte de la Iglesia y de la sociedad cubana”, y recordó que el religioso ha sido llamado “héroe de la caridad” y “padre de los pobres” por su vida “ejemplar y de entrega total».

Olallo es el segundo beato cubano, después de José López Piteira, pero este no fue proclamado como tal en la isla sino en el Vaticano, en 2007, junto con 497 religiosos españoles muertos durante la Guerra Civil y en años precedentes, entre 1934 y 193, considerados “mártires” de la Iglesia Católica.

Raúl preside actos

 CAMAGUEY, Cuba (AP).- Con cánticos religiosos y gorras para protegerse del inclemente sol, miles de cubanos, entre ellos el presidente Raúl Castro, se dieron cita el sábado para la beatificación del Padre José Olallo Valdés, un nuevo paso de encuentro entre la Iglesia católica y el gobierno comunista. 

La Plaza de la Caridad de esta ciudad se convirtió en una catedral a cielo abierto donde se realizó la misa con la cual Olallo subió a los altares para ser desde ahora oficialmente venerado.

 La celebración concluyó con una procesión de dos kilómetros por las calles de la ciudad y con los sacerdotes llevando en hombros una urna con los restos del beato para colocarla en la Iglesia de San Juan de Dios.

 El presidente Castro, vestido de traje gris, entró por un costado del improvisado atrio para ponerse en primera fila, una participación que fue aplaudida por los creyentes. A su lado se instaló el historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal, un intelectual comunista que durante su infancia al igual que el mandatario recibió educación religiosa. 

Un oficiante agradeció la presencia del gobernante y aprovechó la ocasión para reiterar algunas de las históricas demandas católicas como “gestos hacia los presos” o sentar su desacuerdo con el aborto –legal en Cuba–, alegando su interés por “defender la vida”.  “Frente a una cultura materialista que se va imponiendo y que deja de lado a los débiles y desamparados, aprendamos del Beato Olallo la virtud de saber confiar en Dios, de saber amar al prójimo de forma universal”, dijo durante la homilía el cardenal José Saraiva, Prefecto emérito de la Congregación para la Causa de los Santos y enviado del papa Benedicto XVI.

El Nacional

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