Resaltan rol que desempeñó en el cuarto de siglo que estuvo como jefe supremo de la Liga Dominicana de Béisbol; Vitelo Mejía lo sustituye
El doctor Leonardo Matos Berrido dispersó una siega trascendente en sus 26 años como presidente de la Liga Dominicana de Béisbol (LIDOM), que aplaudo, contraviniendo mi postura permanente contrario a la reelección, que en este caso, confieso me desborda, y que concluirá este día once de julio, luego de un cuarto de siglo de protagonismo estelar.
El presidente Joaquín Balaguer, maestro y líder del doctor Matos Berrido, comentaba bajito, que Matos Berrido era un talento peligroso, y por algo lo expresaba.
El peligro que se arremolina en torno a este servidor público brota de su innegable talento, mellizo de su admirable calma frente a los retos que ha enfrentado airoso, sin dar su brazo a torcer, y emergiendo de ellos con su natural sencillez, aliados poderosos que ha manejado con destreza y altura, para imponerse en los anfractuosos, ariscos, y engorrosos pasillos de la confrontación.
Junto con Fernando Alvarez Bogaert y Víctor Gómez Bergés, Matos Berrido compone la troika de los tres funcionarios que disponen más designaciones públicas desempeñadas en nuestra historia republicana de 173 años.
Director de la ODC, secretario de Educación, administrador de la compañía de seguros San Rafael, embajador en la Santa Sede y en Taiwán, director de Migración y presidente de la LIDOM desde l99l, por 26 años.
Matos Berrido superó en reelecciones a Hilarión Lebel, el terrible Lilís, por 13 años, a su maestro Joaquín Balaguer por cuatro años, 22 por 26, y se aproximó por cinco al generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, 31 años, récord y promedios irrepetibles en los cuatro.
Como un avezado sommelier, ha compartido los viejos buenos vinos de las encrucijadas con los nuevos odres de las semoviencias que se suceden constantemente en la vid de los intereses en pugnas de los mayorales y jefotes de los equipos que integran el tinglado del béisbol rentado dominicano, con un balance sonoro en el choque de copas de los resultados, conociéndose que las copas se ven, se identifican por su aroma, y se chocan, para escuchar su tintineo.
Pero los mandos, como la elíptica de todo lo biológico, tiene su límite y su fin, su apogeo y perigeo, y es el caso que nos ocupa y motiva esta entrega, concerniente a la égida de Matos Berrido como Gran Umpire de la LIDOM, porque los capataces de los bengaleses y los melenudos, en las personas de Jaime Alsina y José Miguel Bonetti Du-breil, recuerdan al doctor Viriato Fiallo con su estentóreo e histórico “¡Basta ya!.
José Manuel Mallén, capataz de los paquidermos, emite una reserva frágil de entereza en apoyar el continuismo de Matos Berrido, contrario a Winston (Chilote) Llenas, y Juanchi Sánchez, presidente y gerente y comercializador de de la cuyaya, respectivamente; y Samir Rizek Sued, capataz de los Gigantes del Cibao, desgranados en elogios por todo lo alto con el ancien régimen de Matos Berrido, homenaje a su destreza como diestro timonel que ha sorteado todos los vendavales en 26 años como árbitro supremo del navío de LIDOM.
En la edición de este diario de fecha 27 de junio, Matos Berrido emite una versión suya de canto de cisne despidiéndose como rector de la LIDOM por 26 años, recortando seis años al Morocho del Abasto, Carlos Gardel, que afirmaba que 20 años no son nada, pero nunca abordó ni por asomos el verbo renunciar, recordando a su maestro político que siempre omitió el tema del continuismo del que no obstante, se aferró hasta que el presidente Bill Clinton le recortó en l996 dos años de mandato por oponerse al Plan Exodo para haitianizar a República Dominicana.
En esa ponencia histórica, como histórica es su incumbencia irrepetible en tiempo y en logros como jerarca supremo de la LIDOM, Matos Berrido desgrana, como un medallero olímpico, su catálogo de ejecutorias que marcan a la LIDOM como un antes y un después de su singladura, con factura de récord irrompible.
Su casi seguro relevo, Vitelio Mejía Ortiz, hasta ahora vicepresidente del departamento Legal de LIDOM, ungido por debajo, y no tanto, por los dueños de equipos, está obligado a marcar sus pasos en la vereda plausible de Matos Berrido, y con la pértiga de su legado, proceder a las innovaciones sobre la mesa, que por consenso, depositen los mandamases que arbitran el montaje del gran pasatiempo donde los dominicanos más se euforizan, rivalizando como en la arena política.
Sustituto de Berrido
Sería designado esta mañana como nuevo presidente de la Liga Dominicana de Béisbol Profesional en lugar del doctor Matos Berrido. Impulsado por los Leones del Escogido y los Tigres del Licey, se esperaba una elección de Vitelio a unanimidad.

