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Medio ambiente

Medio ambiente

Ángel Barriuso

La verdad que eso del medio ambiente sorprende a cualquiera. En un afanoso día laboral estuve en Villa Fundación, Baní, y quedé maravillado con la cantidad de mariposas que sobrevolaban la vegetación, y casi en “trulla” parecían divertirse en la calle principal de ese lugar. Fue en un día de primavera, o quizás terminando esa estación del año que, cual el otoño, me magnetiza.

Cuando niño, y creo que cualquiera de mi generación, recorría las calles y montes detrás de las mariposas, y esa diversión –por llamarlo de alguna manera- ocurría entre los meses de abril y mayo. Así veíamos los caballitos o libélulas, y los niños queríamos atrapar mariposas y caballitos. Lo lográbamos. Y sentíamos la seda en nuestros dedos, y maravillaban los colores de las mariposas.

Eran las mariposas de un cuerpecillo tal que creíamos que derretirían en nuestras manos. Vi amigos exhibiéndose triunfadores con frascos de cristal repletos de mariposas. Sin embargo, nadie quería saber nada, absolutamente, de las llamadas mariposas de fiebre. Regularmente aparecían adheridas a la pared de una habitación, casi escondiéndose, y sus mitos recaían sobre los niños. Quizás traían mala suerte.

Y en estos días de verano me sorprendo al ver algunas mariposas en la ciudad. Y me preguntaba, ¿cómo aparecieron esas mariposas? Creía que habían evaporado. De niño hubo muchas “historias” de que las mariposas nacían de un gusano. Aplasté tantos gusanos, principalmente aquellos verde y negro, hermosamente combinados, brillantes, y al aplastarlos eran mal olientes, nauseabundos.

Nunca caí en cuenta que al aplastar los gusanos, esos gusanos u orugas, estaba acabando con el nacimiento de las mariposas, que tanto me cautivaban y aún me hipnotiza ver a las mariposas volar tan “distraídamente”. Un vuelo inocente. Y al escuchar tantas observaciones sobre el medio ambiente, y sobre su destrucción, caigo en la cuenta de que de niños contribuíamos con la desaparición de las mariposas exterminando a los gusanos, a esos gusanos de los árboles u orugas.

Obviamente que al ir desapareciendo los árboles y cambiando la vegetación en la ciudad, por un motivo u otro, las mariposas se convirtieron en objetos extraños, en vuelos ocasionales o esporádicos, excepto en Villa Fundación de Baní u otras comunidades con iguales características. El desarrollo urbano y yo fuimos exterminando a los gusanos u orugas y, en consecuencia, a las mariposas.

Por: Ángel Barriuso
angelbarriuso7@gmail.com

El Nacional

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