Pocas veces en la historia de los pueblos, una emisora del Estado ha servido para llamar al pueblo a las armas.
Una proclama revolucionaria desde la estación radial del gobierno resulta tan inusual como histórico.
La circunstancia excepcional la cuenta el locutor y profesor José Antonio Núñez Fernández, en el libro La Guerra de Locutores. Abril 1965, y en el que de forma testimonial, narra lo ocurrido con los hombres del micrófono que respaldaron desde el primer momento la Revolución Constitucionalista.
Él libro es parte de la Colección Testimonio que auspicia la Biblioteca Nacional, que dirige Diómedes Núñez Polanco.
Son estas las memorias que hacían falta para tener un cuadro de lo que fue la lucha por la constitucionalidad desde la perspectiva de los hombres que en lugar de fusiles y pistolas, sólo tenían un micrófono y unas facilidades técnicas para que su voz llegara a todo el territorio nacional.
La proclama
La tarde del 24 de Abril, la estación oficial, entonces llamada Radio Santo Domingo Televisión, emitió una proclama a tomar las armas y a respaldar la revuelta constitucionalista, anunciada minutos antes por José Francisco Peña Gómez, por Tribuna Democrática, que transmitía Radio Comercial.
Los locutores que estuvieron en ese momento crucial, relata el autor, fueron: Tito Campusano, Rafael Corporán de los Santos, Héctor Papi- Quezada, Jaime López Brache, Luis Muñoz Batista, Barón Suero Cedeño, Manuel García Germán, Plinio Vargas Matos (del equipo de Tribuna democrática) José Antonio Rodríguez (Paché), Andrés Encarnación, Marío Báez Asunción y Luis Acosta Tejeda, además del autor del libro.
Más que se suman
Otros locutores que se sumaron cuando se reiniciaron las transmisiones fueron Joaquín Jiménez Maxwell, Manuel Antonio Rodríguez (Rodríguito), doña Crhistianne Chuerrie (de nacionalidad belga),
Los otros locutores
Núñez Fernández se niega a fustigar a los locutores que estando allí no se sumaron a la causa, por vacilación o por miedo.,
los que no fueron servidores, ni deservidores; esos que yo llamaría neutrales, los indiferentes. A esos no sé yo, en realidad, como verlos, ni como calificarlos. A ésos que los vea y los califique la historia afirma.
Cita entre esos deservidores a don Máximo F, los Hermanos González, H. Freites y Furcy (Vale Clemencia). Y dice de ellos: Los que corresponden a la antehistoria, solamente superados resultarán los neutrales y por los indiferentes. Los neutrales e indiferentes siempre serán entre parias, ilotas y metecos, aun en su propia tierra indica usando un lenguaje rebuscado y fuerte.
Morillo, salvador
Cuando fue apresado junto con los otros dos locutores, el coronel policial Morillo López, determinó que fueran llevados al Palacio de la institución, lo cual les salvó del fusilamiento de habérseles destinado a un recinto milita.
¿Nos fusilarán?
Núñez Fernández fue apresado, junto a Pedro Muñoz Batista y el cubano Luis Acosta Tejeda en la tarde del 24 de abril en la entonces Radio Santo Domingo Televisión por el entonces coronel Morillo López cuando apoyaban la revuelta.
Muñoz Batista preguntó a Núñez Fernández ¿Usted cree que nos van a fusilar? . La respuesta de éste fue simple: Si.
La frase
La radio fue decisiva en 1965.
Pocas veces una emisora oficial es la que llama a la lucha.
José A. Núñez Fernández
Autor
¿Y las otras radios del 1965?
El de Núñez Fernández es un testimonio inédito que viene a reforzar las fuentes de la historia de la Revolución Constitucionalista.
Merece un reconocimiento especial la Biblioteca Nacional por la iniciativa,
Pero habría sido un documento más completo si incluyera información sobre el uso de la radio de parte de San Isidro, la Organización de Estados Americanos (La Voz de la OEA) y lo Estados Unidos (VOA).
Las fuerzas de la derecha montaron su propia emisora para competir en la guerra de información que generó el conflicto, pero su papel no aparece en este documento.
La OEA también desarrolló su proyecto radial para justificar su actuación, ampliamente criticada.
Los Estados Unidos orientaron las transmisiones de la VOA para justificarse. Parecería que los otros bandos no existieron.
