Doña Sonia Guzmán, quien fuera embajadora de la República Dominicana en los Estados Unidos de Norteamérica (EUA), presentó sus memorias correspondientes a la gestión de cuatro años al frente de la legación diplomática de nuestro país en los EUA. Una gestión que se puede catalogar como fuera de serie. A la altura del personaje de que se trata. Como dijera yo sobre su hijo, José Iván Hernández Guzmán, cuando fue designado como Director del Instituto Nacional de Estabilización de Precios, que sólo por su abolengo, por su estirpe, estaba obligado a hacerlo bien.
Asimismo digo ahora sobre doña Sonia, en cualquier función pública que le designen, sólo por su abolengo, por su estirpe, está compelida a hacerlo bien. Imagínense ustedes, hija de Don Antonio Guzmán Fernández, catalogado por amplios sectores de todo el ámbito nacional como el mejor presidente, el mejor gobernante de la República Dominicana en nuestra contemporaneidad. Pero igualmente su madre, Doña René Klang de Guzmán, fue una excelente primera dama.
Entrando en materia sobre las memorias de doña Sonia, ésta manifestó gran satisfacción por la misión cumplida durante su gestión desde agosto de 2020 a marzo de 2025.La diplomática desarrolló cientos de iniciativas en 10 materias diferentes en favor de los dominicanos que residen en esa nación y en la República Dominicana durante sus cuatro años de labores.
La también dirigente político informó que junto a un gran equipo de trabajo lograron representar dignamente al país en importantes escenarios, fortalecer las relaciones diplomáticas, económicas, culturales y científicas entre ambas naciones; así como firmar importantes acuerdos y proteger los intereses de los dominicanos.
La sede diplomática desarrolló cientos de iniciativas en materia de relaciones comerciales, apoyo a la educación y la cultura. Participación activa en los eventos dominicanos. Fomento al deporte, asistencia legal, servicios consulares, asuntos migratorios.
Actuaciones y actividades que repercutieron positivamente en la economía del país. Por todo lo cual recibió la embajadora múltiples reconocimientos.
Queda claro que recoger ese intenso y extenso trabajo diplomático no es posible en una cuartilla y media, esto valdría para la edición de un libro. Visto todo esto, hay que concluir en que doña Sonia fue, y sería una funcionaria de lujo en cualquier gabinete gubernamental. Un ente propositivo, que aporta.
Conocimiento, experiencia, sobriedad, ética, honestidad. En definitiva, una funcionaria que funciona.
Por: José Vicente Calderón R.