SANTIAGO. No fue una noche perfecta. Mendy López padre no estaba narrando el partido, Carlos Gómez debutó, pero no pegó los imparables deseados y sobre todo el Escogido venció a las Aguilas.
Pero Mendy López pegó su cuadrangular 61, y la noche se volvió mágica. Tanto que la fanaticada y el propio jugador se resistieron a abandonar el estadio Cibao de prisa, para recrear con sus comentarios el momento del estacazo que se voló la cerca del left.
Ese majaguazo estableció un record para la pelota criolla, dejando en la historia los 60 que puso en el libro de hazañas Félix José.
Mendy, el recio bateador de poder de las Águilas Cibaeñas, hizo realidad su deseo de establecer la marca para el público que le ha visto recorrer por el béisbol una de las carreras más brillante del pasatiempo nacional.
Me siento realmente entusiasmado, feliz y deseo darle gracias a Dios, primero, y luego a los fanáticos que me han apoyado, y decirles a todos que este jonrón es de cada uno de ellos , dijo un emotivo López.
Mendy espera que su padre lo haya disfrutado y que no se me vaya a morir de la emoción, porque él al igual que yo estaba esperando ese palo desde hace dos años, lástima que no pudo narrarlo.
Y el toletero tampoco pudo besar su mano y marcar con el índice hacia el corazón y luego a la cabina de radio de la transmisión, porque su papá no estaba allí.
El padre, que no ha estado trabajando por una gripe aguda que le ha afectado la garganta, se presentó al parque en el noveno capítulo, entró al terreno de juego (como Pedro por su casa) y caminó hacia el dogaut de las Aguilas, abrazó su hijo y obligó a detener el juego.
La prensa no dejó que el partido concluyera y López dio numerosas entrevistas apoyado por la tecnología. Nosotros lo entrevistamos por el celular y vinieron las preguntas de rutina.
Le cuestionamos sobre el pitcheo que logró capturarle al zurdo John Gaub en el séptimo capítulo para igualar el partido 2-2 y establecer la nueva marca de jonrones en la pelota criolla,
Mendy dijo que fue una recta cortada que se le quedó en el centro.
Y está seguro de ello porque a él no le están tirando rectas.
