Reportajes

-Mercedes Sosa: Una  posición firme contra el militarismo

-Mercedes Sosa: Una  posición firme contra el militarismo

SANTIAGO.- Con su rostro de innegables proporciones aborígenes y su ánimo a prueba de tentaciones, Mercedes Sosa les lanzó desde República Dominicana un desafío imponente a los militares que gobernaban La Argentina.

Los dirigía el  trágicamente célebre Jorge Videla.

Les conminó a que le marcharan, cuando regresara a su país tras amenazarla a través de la Alianza Anticomunista Argentina, (la triple a), una organización de la extrema derecha, responsable de crímenes que concitaron el repudio mundial.

Esa organización era temida en razón del respaldo que recibía de los militares en el poder a mediados de los años setenta. Ella no les mostró miedo y se hizo respetar.

No pudieron recoger el desafío y la folclorista tucumana continuó sus conciertos internacionales y argentinos.

Mercedes ofreció un concierto en esta ciudad, donde tenía miles de simpatizantes.

 Sus canciones tienen el sabor americanista  de la tierra, del sol, de la selva y del espíritu latinoamericano.

Con Atahualpa Yupanki, Jorge Cafrune, muerto en circunstancias  “accidentales,” que no fueron investigadas apropiadamente, Guadalupe Trigo y otros, ella da brillo y propiedad a una constelación de cantantes de resistencia y de transgresión.

El folclor que este grupo representa en América es raigal, tiene los olores del cafetal, de los sueños andinos y de la libertad irrestricta.

La generación emergente, levantada a ritmo reguetonero, de lo que no hay razones suficientes para culparlos,  apenas los conoce.

Su grito es liberador y denota el porvenir no pudieron concretar pues nadie ha hecho cambios interpretando melodías de ninguna clase.

Sin embargo lo anunciaron y hoy América del Sur es partícipe, en cierto modo, de la realidad diferente que estos breves profetas de la nueva canción develaron en letras significativas del despertar latinoamericano.

Estos ritmos diversos tuvieron su epicentro y lugar de irradiación en la capital dominicana en 1975.

Causó extrañeza que el régimen de excepción de Joaquín Balaguer, en permanente desafío de una oposición beligerante,  permitiera este evento internacional al que asistieron  figuras como Víctor Manuel, Ana Belén, El Topo, Roy Brawn y Los Guataguao, entre otros, y del país Chico González,  Ramón Leonardo, Sonia Silvestre y otros.

Parece que Balaguer permitió el evento como una manera de distender el momento ya que había tenido un proceso eleccionario muy accidentado, con una oposición en abstención por el uso de los militares en la política, la muerte por asesinato de Francisco Alberto Caamaño Deñó y  lo que se consideró un intento de golpe de Estado por los militares en mayo de 1975 al renunciar los jefes castrenses de la época por una designación con la que no estaban conformes.

El ambiente latinoamericano estaba enrarecido debido a las nubes de tormenta que se cernían sobre él en medio de las contradicciones Este- Oeste, el militarismo y otras dolencias.

Mercedes Sosa cantó a esa realidad como lo hicieron otros.

Su voz es profunda, alta y como su temperamento, desafiante, con aroma del bosque templado, el tambor, la quena y la tez aborigen.

Los cambios han sido dramáticos treinta y cuatro años después.

Habiendo caído el muro de Berlín y habiéndose dado cambios de importancia en la correlación de los sueños y del universo político, Estados Unidos ya no tutela- y no parece querer hacerlo- lo medular de los procesos políticos del continente.

El dato

Extrañó que el régimen del entonces presidente  Joaquín Balaguer, en permanente desafío de una oposición beligerante,  permitiera ese evento, al que asistieron  destacadas figuras como Víctor Manuel, Ana Belén, El Topo, Roy Brawn y Los Guaraguaos.

El Nacional

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