Estamos viviendo momentos históricos, inmersos en incertidumbres, desconfianzas y miedos, que inciden sobre nuestros comportamientos sociales. Se nos exigen cambios drásticos en nuestras prácticas de vida y restricciones de nuestras libertades fundamentales.
Esta situación reclama un diálogo permanente entre ciencia, política y sociedad, en el cual el periodismo desempeña un papel decisivo.
Hace una década, el oficio de periodista se relacionaba más con una forma de vida que con un mero empleo. El periodista iba donde estaba la noticia, no tenía un horario establecido, tenía una agenda llena de contactos y protegía a sus fuentes más que su propia vida.
Ahora, este perfil clásico se ha ido diluyendo dando paso a un profesional más polifacético, una especie de hombre orquesta que escribe tanto para los medios convencionales como para el entorno digital, atento siempre a las redes sociales.
Para el periodista tradicional esto ha significado un cambio de mentalidad. Ahora no se habla de noticia, reportaje o crónica, sino de “contenidos”, que, aunque parece lo mismo que una noticia, la realidad es que, en el mundo digital sirven a la publicidad de una marca en concreta, que a la información.
Sin embargo, es el momento ideal para mostrar que el periodismo puede ser un bien de servicio al público, capaz de contribuir a la formación de audiencias críticas y bien informadas
La crisis económica provocada por el coronavirus, que ha acelerado la decadencia de algunos medios, pero al mismo tiempo ha propiciado el nacimiento de otros.
Especialmente en el área digital, donde la información está más ligada a la publicidad que al contenido.
Aquí es donde se ve la enorme diferencia entre un Community Manager y un periodista de verdad. Mientras el Community se siente como un embajador de la marca, un periodista saca a relucir su ética periodística para negarse a escribir en una sola dirección.
Producto de la misma pandemia, en la actualidad existe una demanda importante, incluso vital, de información contrastada y verídica: un reto y al mismo tiempo una oportunidad para el periodismo, que puede ser un contrapeso frente a los mecanismos de desestabilización que dominan las redes sociales.
Por: José Antonio Torres
josetorres60@hotmail.com

