Un diamante en bruto que necesita de una refinación selecta, con pasos precisos, para conseguir una excelente terminación.
Esa es Mía Liberato, quien con apenas 12 años presenta una agigantada figura de 5’10 de estatura, tamaño muy por encima de casi todas las demás niñas que rondan su edad, de menor que ella e incluso hasta muchas mayores.
La hija Miosotis Gómez y del reconocido dirigente deportivo Andrés Liberato, presidente del club Calero y de la Asociación de Baloncesto de Santo Domingo (Abasado), y ex del Distrito Nacional (Abadina), se inició en la práctica de voleibol en 2015 (9 años) luego de un breve recorrido por el baloncesto.
Su entrenadora de iniciación en el minivoly lo fue Nurys Rodríguez en el polideportivo del club Calero, en Santo Domingo Este, y desde hace dos años con el “Proyecto Altura” recibió el llamado del Programa de Selecciones Nacionales que dirige Cristóbal Marte.
Ha sido vista -al llamar la atención su tamaño y edad- por prestigiosos entrenadores como Mayo Sibilia, Georiver Arias y Héctor Romero, y actualmente practica con la entrenadora Evelyn Carreras, de la selección nacional U-15 que irá en Mayo al Torneo Internacional de Florida.
Mía Liberato fue escogida por las Guerreras Voleibol Club que competirá en la Liga de Voleibol Superior (LVS) del Distrito, la cual inicia el 6 de abril en la Casa del Voleibol Ricardo Georiver Arias, del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte (COJPD).
“Quiero abrirme espacio en la LVS, puedo ver acción a ese nivel aunque muchos no lo crean por mi edad”, exclamó Liberato.
“Voy tras el sueño convertirme en una gran jugadora de voleibol, con Dios, el apoyo de mi familia y mis entrenadores, lo voy a lograr”, dijo la joven promesa del voleibol oriunda de Villa Duarte.
“Hago un llamado a la fanaticada del voleibol a que apoyen a las Guerreras.
EL DATO
Mía Liberato
Para ella los estudios
Son parte importante a sus 12 años de vida, ya que son los valores que la familia
Liberato le ha inculcado, junto con el deporte de la malla y
el balón. Mía cursa
el séptimo curso en el Colegio Dominico-Español, centro que la acogió con una beca.

