De apellido Arena es una agente colombo-estadounidense encargada de precisar un plan para aplastarme aquí o fuera del país. En el año 2008 ella contactó la Procuraduría para armar un expediente que posibilitara extraditarme a Colombia.
Trataron de buscar vínculos económicos con las FARC y al no poder fabricarlos desistieron de eso y se concentraron en planear mi asesinato, lo que temporalmente quedó desactivado a raíz de nuestra denuncia y la reunión con el presidente Fernández.
Hace unos días denuncié la reactivación de ese plan e hice referencia a expresiones del presidente sobre mi situación. Ya antes, a raíz del atropello a Lourdes, EEUU se había sumado a la acusación de terrorismo de parte del gobierno colombiano.
Arena es colombo-estadounidense y colombo-gringo es este plan criminal, precisamente reactivado cuando se fortalece la alianza entre esos dos Estados para agredir las nuevas democracias del continente.
El golpe a Honduras es la partida de una contraofensiva contra los gobiernos progresistas de la región, mientras Colombia hace de plataforma de bases militares gringas con esos fines.
Miss Arena hace de enlace entre las dos embajadas a la vez de estrechar vínculos con Montoya, empeñado en trasladar sus diabluras a esta tierra.
Leonel se quedó corto al contar lo que reseñé días atrás. La maquinación no se limita a un posible apresamiento por INTERPOL u otras agencias, o a intenciones de extradición y/o secuestro en el exterior.
La cosa es más grave. Ahora me entero de que la parte colombo-gringa tomó la decisión de aplastarme en el país e intentó ejecutarla procurando involucrar altas jerarquías represivas del país. Pero al llegar a ese punto, el Plan Arena fue contenido: la instancia criolla reflexionó, consultó y detuvo lo canalizado por esa vía.
Sesenta y seis años de vida -y de ellos más cincuenta de lucha sin dobleces- pesan demasiado en esta sociedad todavía profundamente herida e indignada por crímenes como el de las Mirabal, Orlando, Amín, Minerva, Narcisazo y mucho/as otros/as.
Ayuda que esas altas instancias criollas comprendan que, de colaborar con ese plan, sobre ellas caerán grandes culpas y reacciones posteriores.
Pero ayuda más aun que está sociedad conozca lo que se está cocinando y se prepare para enfrentarlo. Y no lo digo en interés de alarmar sin fundamento, tampoco por miedo. A este señor hace tiempo lo enterré en el patio de mi casa.

