En momentos en que las redes sociales en sus diferentes plataformas acaparan toda la atención de una generación consumidora de información en tiempo real, música de todos los géneros convertidos en éxitos mundiales a minutos de su estreno y afectada por una pandemia sin precedentes en la historia contemporánea, luce obsoleto un modelo de liderazgo el cual no pueda transmitir sus ideas a través de Spotify, YouTube, Instagram, TikTok, Facebook o Twitter.
Al conmemorarse el 207 aniversario del natalicio del prócer Juan Pablo Duarte y Diez, Padre de la Patria, estoy segura de que todos hemos leído algo sobre él, que tenemos nociones sobre su historia, demasiado majestuosa para poder resumirla en un artículo de opinión, pues no bastan los libros que ya existen y que se escribirán en la posteridad para poder describir la obra más noble de dominicano alguno y es que antes de él, no había dominicano alguno y sin él no hubiera existido dominicano alguno.
¿Pero qué rol juega Duarte en nuestras vidas? ¿Qué significa Duarte para nuestra generación? ¿Cuántas veces se debate sobre su modelo de liderazgo entre nosotros?, en especial entre aquellos jóvenes que nos hemos dedicado a la vida política en la República Dominicana.
Duarte, más que un símbolo o una conmemoración, debe ser el protagonista de la nueva República, del cambio al que hemos apostado, su ideario es una tarea para asumirla como esencia de nuestro discurso y motor de nuestro accionar, porque hoy necesitamos una vez más que su pensamiento, su proyecto de nación nos acompañe en esta dura tarea de gobernar, bajo las circunstancias en que la historia nos ha colocado.
Duarte no es solo una fecha para celebrar, es el modelo de República que soñamos tener, es la forma de gobernar a la que todos aspiramos, es el ejemplo de administración de la cosa pública que necesitamos.
Juan Pablo Duarte es por excelencia el método de formación política a aprender y ejercer, pensando día tras día que la independencia de nuestro país no es un acontecimiento que nos toca leer en los libros de historia, sino más bien es parte de nuestro diario vivir.
Porque cada joven que sirve a los mejores intereses de la nación, desde su comunidad, apostando a la mejora continua de su medio ambiente, cada uno que decide entre el buen y el mal camino, de forma positiva, es un nuevo héroe que nace desde las entrañas de nuestros barrios.
Aquel que, desde una función pública o privada apuesta al bienestar colectivo por encima del individual, es Duarte personificado en sus acciones, cumpliendo con una de sus frases más célebres: “«Trabajemos por y para la Patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos».
Por: Luz Jiménez
jose.clairot@itsc.edu.do

