Reportajes

Modelo penitenciario permite a reclusas recrearse y producir

<P>Modelo penitenciario permite a reclusas recrearse y producir</P>

SANTIAGO.  Transformar las personas que han cometido algún delito en un ser humano productivo, es uno de los nuevos desafíos del modelo penitenciario dominicano que ha encontrado eco en la labor que realizan internas recluidas en el Centro de Rehabilitación Rafey Mujeres.

Sesenta y nueve mujeres se levantan cada mañana con nuevas esperanzas. La mayoría de ellas están recluidas en el recinto por violación a la ley 50-88, sobre drogas, por robo y homicidios y otras circunstancias que le prohíben estar en las calles o con su familia.

El centro regional de rehabilitación de las privadas de libertad busca que estas al estar involucradas en labores productivas, deportivas y culturales, ocupen el tiempo de su estadía en actividades que contribuyan con su crecimiento.

La licenciada Yenni Hernández,  directora de este centro penitenciario destacó la disciplina, el orden y la integración de las mujeres ingresadas en este lugar.

Resaltó que en la actualidad los doce centros del país laboran en la preparación de la Feria Artesanal  y productiva; de manera especifica  en barro, manualidades, hortalizas y tejidos, y en las diferentes disciplinas deportivas.

El tiempo en la prisión no es aburrido. El horario es flexible lo que les da a ellas oportunidad de ir adquiriendo conocimientos y habilidades que podrán desarrollar en la calle al término de sus condenas.

Estas mujeres  logran con su labor artesanal, de pintura o escultura que elaboran venderla en  las ferias que organizan con la ayuda de la Procuraduría General de la República.

También logran colocarla entre personas que realizan  visitas los fines de semana al centro.

La venta de lo realizado  está a cargo de una de ellas y por  lo producido a fin de mes, cada una recibe un  pago por su labor, tal como establece la ley 224 en su artículo 61.

TESTIMONIOS

En el Centro de Rehabilitación Rafey Mujeres, las internas (presas) se encargan también de ayudar a sus propias compañeras en manualidades, pintura, arte y deporte.

Carmen Milano pinta en tela y comparte sus conocimientos con sus compañeras a quienes enseña las técnicas que ya ella conoce.

“Pinto porque me gusta y enseño a mis compañeras a realizar esto, no sólo para pasar el tiempo aquí, sino para que mañana tengan algo en la calle que hacer”, comentó mientras mostraba sus habilidades artísticas.

Carmen Guzmán es instructora en figuras de barro. Ella se siente orgullosa de las cosas que ha podido enseñar a las demás mujeres con la que le ha tocado la desdicha de la prisión.

El lugar donde realizan sus labores artísticas está bien ordenado y con una gran limpieza, mientras se observan unas relaciones armoniosas entre las ingresadas allí y los vigilantes penitenciarios.

Hellen Peña habló de las manualidades y de trabajo  para ayudar al crecimiento de todas.

“Es como si te reencuentras contigo y te hace cómplice del tiempo, mientras comparte el conocimiento con las demás”, comentó.

Besailda Ramos, encargada de seguridad, Yarina Peralta subdirectora Administrativa y Emeli Farriña, la encargada de producción, del centro de Rehabilitación femenino tras un recorrido con este diario mostraron como es esta prisión,

Al abrir las puertas de este lugar para que la sociedad se percate de que las privadas de libertad están haciendo de su vida problemática algo útil, es como una señal de esperanza, plantea la directora del precinto.

Las mujeres con su trabajo pagado ayudan al sosten de los suyos.

Hay psicólogas para tratar a las depresivas

El hecho de ser oriundas pueblos diferentes de esta zona y tener costumbres diferentes es uno de los inconvenientes quienes tienen que convivir en el lugar por años.

La distancia con los familiares y la pena que produce el estar lejos de estos es uno de los problemas con lo que deben lidiar los responsables del penal.

“Hay Familiares que pueden venir cada 15 días, o una vez al mes, eso le da depresión a algunas, pero nosotros tenemos  un equipo técnico de sicólogas y trabajo social que ayuda a superar eso”, dijo Hernández.

La falta de espacios para  relaciones sexuales es otro de los inconvenientes que viven las mujeres detenidas en este recinto.

Las  autoridades del régimen penitenciario dominicano tratar de encontrar  mecanismos que eviten problemas como  embarazos  de las internas en las prisiones, pero están a punto de terminar el reglamento que permitan relaciones conyugales.

Por el trabajo realizado estando privadas de libertad esta hasta pueden ayudar económicamente  a sus familiares

El Nacional

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