Articulistas

Modernidad líquida

Modernidad líquida

La “Modernidad Liquida”, es lo que se vive hoy en día y por tal motivo los problemas que la misma genera se deben enfrentar con severidad, seguridad y firmeza, atendiendo a los postulados y leyes fundamentos.

El momento es propicio para que flagelos como la delincuencia de cuello blanco, la común y la llamada “despectivamente” ratera, sean combatidos y medidos con la misma vara, es decir, la de la justicia.

Otro de los problemas que forman parte del arco iris de males que provocan muchas desigualdades sociales y estructurales, son el distanciamiento económico, político y social que produce un país con muchos estereotipos, prejuicios, aberraciones y diferencias sociales muy marcadas, porque, entre otras cosas, se han “empleado” medidas y “correcciones” clientelares, politiqueras, coyunturales y superficiales.

Con la globalización se ha ido perdiendo mucho la identidad como pueblo y también se ha ido incubando un “pseudo” nacionalismo que raya en la intransigencia y se convierte en la deriva de una civilización que cada día fomenta y promueve el individualismo y a un ser humano más insensible y menos solidario, lo que hace más difícil gobernar, lidiar y conciliar los diversos intereses que se mueven en la llamada sociedad de la globalización y de la Tecnología de la Información y la Comunicación.

Otra deficiencia es la no universalización de la educación en la población escolar y la poca calidad que se traduce en acciones y comportamientos que denotan “subdesarrollo”, como la incapacidad para decodificar, analizar e interpretar los procesos que llevan a la población un verdadero crecimiento económico y profesional y muy especial como ciudadano.

Ante tanta carencias en los diversos planos que existe en el país y que se visibiliza en el espejo del diario vivir, en las calles, callejones, los ríos, los campos, las ciudades y en todos los espacios de esta franja de isla de 48 mil 442 kilómetros cuadrados de superficie, se requiere del concurso de cada uno de los dominicanos, poniendo nuestros granitos de arena.

Luís Abinader, que encarna los sentimientos, las aspiraciones y los deseos de millones de dominicanos, tiene la alta responsabilidad de gobernar para todo el pueblo y para esa mayoría que realmente se identificó con su propuesta de producir un cambio significativo y de forma en esta nación que ha sido zarandeada por muchos simuladores, farsantes, fraudulentos, engañifas, embusteros e hipócritas que ha desgobernado al país.

El recién electo presidente cuenca para la aplicación de políticas inclusivas y transparentes, con el capital humano que desea un mutación real que sustituya el actual modelo que engendra pobreza, por uno que emane crecimiento, equidad de la riqueza y un desarrollo pleno, sostenible y que produzca bienestar y felicidad.

Por: Julian Sosa
juliansosa13@gmail.com

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación