Convocar y aglutinar personas en medio de una crisis sanitaria viral es más que una irresponsabilidad del diputado Pedro Botello, quien votó a favor de una ley de emergencia que luego él mismo se niega a respetar.
En qué cabeza puede caber que demandar con marchas o piquetes, en medio de un estado de emergencia es una acción legal, no importa la validez de los argumentos, como es el caso de los que pretenden que el Senado apruebe una ley que devuelva el 30% de los fondos de pensiones a los trabajadores, en medio de una crisis extrema.
A lo que Botello debe abocarse es a procurar una modificación de la ley, ya que en este caso los pertinente es hacer una reforma integral que incluya los ajustes necesarios para su actualización y mayor eficiencia, en lugar de parches o modificaciones que no obedezcan a una visión global del problema.
Esa fórmula, cuya validez y factibilidad de aplicación ha quedado demostrada en coyunturas en que se ha puesto de manifiesto la conveniencia de hacer ajustes en algunas legislaciones, es la más práctica y viable para, mediante el consenso, lograr una reforma estructural del sistema de pensiones con la participación del Gobierno, los agentes sociales y quienes representan los intereses de los trabajadores.
Insistir en que el Senado apruebe la ley que ya votó la Cámara de Diputados sería inviable, ya que el Estado quedaría desprovisto de recursos por la enorme descapitalización que supondría una desinversión de RD$173,000 millones, que es a lo que equivale el 30%.
Otro punto no menos relevante es la gran injusticia que se cometería en la eventualidad de que el proyecto fuera aprobado, porque se pondría a los trabajadores a asumir todo el peso de la crisis sobre sus hombros, en lugar del Estado.
Además y contra toda sensata reflexión, se han desconocido las innumerables advertencias sobre los efectos enormemente devastadores para la economía nacional, agravando todavía más las consecuencias provocadas por la pandemia.
En ese orden, generaría confusión financiera nada más aprobarse, además de caos, subida de la tasa monetaria, ya afectada por la crisis actual, aumentando los precios de los productos de manera desproporcionada, lo que un serio golpe al bolsillo y los presupuestos familiares.
Por: José Antonio Torres
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