Hoy, en este espacio, dejaremos que hablen las 42 organizaciones de mujeres del país, como lo hicieron la semana pasada, citando la mayoría sus quejas y demandas:
“Desde hace más de 20 años, el movimiento de mujeres lucha por la despenalización del aborto en tres causales: cuando corre peligro la vida de la mujer, en caso de violación e incesto, y cuando hay malformación del feto incompatible con la vida”.
“Muchas encuestas demuestran que la mayoría de la población dominicana apoya estas causales, y todos los órganos de garantía de derechos humanos han calificado la penalización absoluta del aborto como acto de violencia, crueldad y tortura”.
“Arribamos a estas elecciones del 5 de julio en medio de una pandemia, como las más golpeadas por el desempleo, los bajos salarios, el cuidado de personas enfermas, las nuevas responsabilidades domésticas, la violencia de género y la falta de acceso a servicios seguros de salud reproductiva”.
“Vemos con profunda preocupación que en el país se promueva una agenda conservadora anti-derechos que busca invisibilizar a las mujeres y sus necesidades, y mantener la discriminación y subordinación. En cada proceso electoral sectores conservadores intentan canjear los derechos de las mujeres con promesas de votos a favor de las candidatas o candidatos que se presten a tal maniobra”.
“Rechazamos enérgicamente que actuales legisladores y algunos aspirantes al Congreso apoyen mensajes y firmen acuerdos que violan los derechos fundamentales de las mujeres a la vida y la salud. La incoherencia y la negación de derechos no pueden ser la vía para intentar llegar a una posición electiva o mantenerla. Es injusto e inhumano”.
“Hacemos un llamado a la Junta Central Electoral (JCE) para que tome medidas contra los sectores que promueven la violación de derechos fundamentales e interfieren en el derecho de elegir y ser elegido de quienes defienden los derechos de las mujeres”.
“Congresistas y aspirantes: su función es legislar para toda la sociedad, independientemente de la orientación política o religiosa, así como representar a sus electores bajo el mandato constitucional de igualdad y no discriminación”.
“El país no puede vivir constantemente bajo la inseguridad jurídica y la amenaza de retrocesos en derechos humanos de las mujeres, que se agudizan en cada contexto electoral”.
“Escúchenlo bien legisladores y aspirantes: engaveten el oportunismo político en contra de las mujeres. Estamos atentas y vigilantes. Tenemos derecho a la vida y a la salud, y no nos rendiremos ni retrocederemos por más que quieran intimidar o engañar.
¡Las vidas de las mujeres importan!”.
Por: Susi Pola
susipola@gmail.com

