En República Dominicana, más que lo sobrio y ético, se impone el espectáculo y lo farandulero. Y, esto, no está al margen de autoridades, políticos, y supuestos sectores pensantes.
Uno de los últimos espectáculos que lacera las que deben ser nuestras normas de respeto, fue el de la ya famosa joven mujer denominada: “La rubia del toque de queda”. Todo el mundo se concentró en que la damita se paseaba desenfadadamente por las calles apoyándose en la posesión de una licencia o salvoconducto.
Sobre el video cursado en las redes sociales, al parecer, nadie o pocos, repararon en que la rubia se tongoneaba dentro de su vehículo. Los agentes policiales que la detuvieron se ensimismaron al ver sus turgentes y provocativos senos y curvilínea figura. La rubia manejó la situación, y se puede decir que desvió lo que debió ser el verdadero cometido de las autoridades.
Las autoridades debieron amonestar a los agentes que detuvieron a Rosa Marte Puello, oriunda de San Francisco de Macorís; ejecutiva de ventas.
Ya la joven ejecutiva asegura que capitalizó esa situación y ya es una influencers. Nosotros añadimos que si se las ingenia, y por lo menos no tiene miedos escénicos al hablar, puede lograr hasta ser conductora de televisión, y también ser calificada como “excelente periodista”.
Ya se sabe de otros casos en los que cualquier dama o amigo de un empresario, e influyentes figuras políticas son insertados en medios televisivos, y devienen en “conductores y periodistas destacados”. En verdad, somos un país de improvisaciones.
Por. Fernando De León
fernando26.deleon@yahoo.com]

