Cuando se comienza a sentir la brisita que trae consigo la llegada del mes de diciembre, muchas personas comienzan a tener sensaciones diferentes en su alma, al decir del psicólogo Ramón Emilio Almánzar.
El profesional de la conducta llama a estas sensaciones como aderezos que van condimentando el ánimo de la gente.
Es una respuesta que está programada, condicionada, prefabricada, para comenzar a aflorar inmediatamente se asoma el inicio de las festividades navideñas, agrega el profesional que labora en el Centro Vida y Familia Ana Simó.
Almánzar afirma que estos aderezos van a depender mucho de la historia que hemos tenido que vivir en esta época del año. De cuales eventos marcaron en la vida de cada persona la celebración de la navidad y todo el mes de diciembre.
Todas las familias tienen diferentes formas de vivir esta época, de celebrar la noche buena, el cierre de año, el día de año nuevo. Independientemente de todo esto, socialmente hablando hay una magia que se ha venido viviendo por siglos, y que ha marcado una pauta en el modo que se vive el mes de diciembre. El clima también es un factor importante que acompaña la vivencia anímica de la temporada. El frío hace que las personas sientan necesidad de afecto, de calor, de compañía, de cobijo. Todo esto promueve, o un alto grado de búsqueda de compartir, o un alto grado de nostalgia por no poder compartir con las personas que quisiéramos compartir. El psicólogo sexólogo, terapeuta sistémico de parejas y familias, explica que para las personas que creemos en Jesús, es un momento para dar gracias a Dios y celebrar el nacimiento de su hijo. Llenarnos de gozo por tan maravilloso regalo divino. Y si nos sentimos tristes, pues tenemos nuestra visión centrada en que eso se cambiará por alegría por la gracia que opera en nosotros.
Definitivamente, quienes siempre estarán alegres son los niños, siempre y cuando tengan un contexto que les brinde toda la magia que trae consigo la navidad. Los regalos, las fiestas, la comida, las tradiciones. Pero, lamentablemente, para aquellos que no tienen un panorama tan alentador, es muy triste y doloroso, que tengan que vivir este tiempo de esa manera. Esta, realmente es una parte muy, pero muy triste.
La navidad tiene un aderezo, a mi modo de ver las cosas, muy agridulce. Es un sabor que en momentos puede ser agradable, pero en otro no.
Aún así, hay que reconocer, que es una linda época para realizar cosas que nos llenan de mucha satisfacción. Para evaluar como nos ha ido en todo el año. Pasar balance a nuestro proceder, nuestro transitar, nuestro desarrollo personal, material y espiritual.
Es propicia la ocasión para proponernos ser mejores personas, mejores ciudadanos/as, mejores amigos/as, mejores compañeros/as, mejores profesionales, mejores esposos/as, mejores novios/as.

