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Nervios al rojo vivo en Crimea, bajo «ocupación» rusa

Nervios al rojo vivo en Crimea, bajo «ocupación» rusa

Por:  Michael MAINVILLE

 
SIMFEROPOL, Ucrania, 06 Mar 2014 AFP. – Una semana después del comienzo de la «ocupación» rusa en Crimea, la situación parece relativamente tranquila pero los nervios están al rojo vivo por la tirantez entre tropas ucranianas y rusas en esta península del mar Negro. Hasta ahora, la toma de control de Crimea por parte de Rusia ha sido pacífica, con tan sólo unos disparos de advertencia al aire. Pero sigue habiendo mucha tensión y los habitantes temen que el elevado número de personas armadas degenere en una espiral de violencia. «Por el momento la vida es más o menos normal, la gente trabaja, va al colegio, hace la compra», cuenta Lydia Kuzminishna, de 72 años, que vive en la capital de Crimea, Simferopol. «Pero por supuesto que estamos preocupados, puede pasar cualquier cosa. Es una situación muy peligrosa», añade. En la península, hombres armados con fusiles de asalto y vestidos con uniforme militar han rodeado las instalaciones militares ucranianas. Las autoridades ucranianas dicen que son miles. Convoyes de camiones militares que transportan a soldados rusos recorren la península que, por su situación, se puede cortar fácilmente del resto de Ucrania, a la que está unida sólo por el estrecho istmo de Perekop. Rusia desmintió que se trate de soldados rusos. Pero su uniforme, su equipamiento sofisticado y su comportamiento sugieren claramente que forman parte de las fuerzas especiales rusas.

 Soldados ucranianos nerviosos

En el interior de las bases, los soldados ucranianos, nerviosos, mantienen sus posiciones, negándose a entregar o deponer las armas. Pero todo parece indicar que no cuentan con medios para hacer frente a un asalto a gran escala. «No estamos preparados para enfrentarnos a las fuerzas especiales rusas», reconoce Andrei Mashenko, un capitán de la base asediada de Belbek, cerca de Sebastopol. «No hemos sido entrenados ni equipados para ello», explica.

Las fuerzas rusas se han desplegado en Crimea, una república autónoma ucraniana, después de que hombres armados prorrusos se apoderaran el 27 de enero de los edificios gubernamentales, tras la destitución del presidente Viktor Yanukovich. Desde entonces se ha nombrado a un primer ministro prorruso.

Este jueves el parlamento local pidió al presidente ruso Vladimir Putin su integración en Rusia y anunció la celebración de un referéndum el 16 de marzo para validarlo. Los rusos de Crimea, que representan el 60% de la población de la península, ven con buenos ojos a las fuerzas de Moscú, y estiman que sin ellas la situación podría haber acabado como en Kiev, donde un centenar de personas murieron en febrero en enfrentamientos.

«Si no hubiera soldados rusos, aquí sería exactamente lo mismo», declara Serguei. «La gente empezó a sentirse segura cuando llegaron los soldados», añade. Pero los tártaros, que representan el 12 a 15% de la población y están en contra de la unión de Crimea a Rusia, son poco entusiastas con la presencia de los soldados. «Vivimos momentos difíciles», reconoce frente a una mezquita Fevzi Yakubov, de 76 años, rector de una universidad en Crimea.

«Somos ucranianos y somos patriotas», añade. Para muchos tártaros la llegada de los soldados rusos aviva los dolorosos recuerdos de las deportaciones masivas de Crimea hacia Siberia y Asia Central ordenadas por Stalin en 1944. AFP

El Nacional

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