En unas fechas en las que somos estimulados a los excesos en casi todos los ámbitos, es bueno recordar que en cuanto a consumo de alimentos se refiere, el cerebro es tan afectado por lo que consumimos como lo es el resto de nuestro cuerpo.
Es bien sabido, que las libras de más son la irrebatible señal que nos da el cuerpo de haber estado comiendo más de lo requerido.
Sin embargo, en numerosas ocasiones no identificamos ese cansancio mental y falta de concentración que suele ocurrir en éstas fechas, a la misma causa. Y es que, nuestro cerebro es directamente afectado por los alimentos que consumimos.
De ésta manera, aunque ciertamente el alimento principal del cerebro es el azúcar (glucosa), y sin éste combustible el cerebro es incapaz de trabajar, es también cierto que la fuente desde donde provenga es determinante.
Así, la glucosa que proviene de fuentes naturales (como de cereales integrales y frutas) es muchísimo más efectiva que cuando procede de azúcares refinados (como dulces y bizcochos).
Por ello, para sobrellevar de manera sana éstas festividades, cuidando tanto nuestro cerebro como los demás órganos de nuestro cuerpo, proponemos algunas recomendaciones:
– No saltarse el desayuno, aunque se vaya a cenar copiosamente. Incluir frutas y cereales. Si se desea compensar, se puede cenar ligero el día siguiente.
– No dejar por completo cualquier rutina de ejercicios que se tenga
y si no se tiene, añadir alguna, aunque sea breve.
– Comer postres
con moderación.
– Revisar las porciones, recordando que probablemente tengamos más de una invitación a comilonas durante el mes.
¡A disfrutar y a cuidar cerebro, cuerpo y mente en ésta Navidad!

