Altas sobre todo en plural- es una palabra elevada, elegante, casi poética. Y eso de las cortes viene de la fatuidad medieval. Combinación pretenciosa y altanera, construida para expresar falsas grandezas. Para en buen dominicano- allantar, hacer bulto y privar de naripará.
Pero sobre todo para disfrazar escorias políticas, falsificaciones, dependencia y estafa ética: tribunales bajo control de un neocaudillo aspirante a monarca postmoderno.
Poderes judiciales construidos para garantizar impunidades y dictar sentencias fundamentales previamente amañadas.
Personas en su mayoría incapaces de juzgar con imparcialidad. La mayoría mediocres. Otras capaces, pero peores por lo que implica usar para el mal talento y erudición. Las menos, las idóneas, seleccionadas para aparentar pluralidad, no para decidir.
Todo fríamente calculado y previamente enlatado: desde que se diseñó la nueva Constitución y se programó el control del Senado y del llamado Consejo de la Magistratura. Cínicamente orquestado. Minuciosamente teatralizado.
Tres nuevos engendros de la dictadura bipartidista institucionalizada, ahora bajo estricto control pele-leonelista y agripinista.
Otro paso decisivo hacia el blindaje institucional: Congreso (Senado y Cámara de Diputados), sistema electoral (JCE y TSE) y sistema judicial (Suprema, Ministerio Público, Tribunal Constitucional y Cámara de Cuentas)… bien amarrados.
Regalo navideño de un Santa palaciego cuyas carcajadas retumban tras el barroco arbolote de la Moisés García.
Un Santa con primera dama incluida (algo inédito), camino piensan ellos a la vice; presto también -piensa él- a reciclarse pronto si acaso retorna el huracán Hipólito.
Piensan así, en la eterna impunidad y el poder eterno, pese a que el blindaje tiene mucho de ferré.
Pese a que el declive de la partidocracia es mundial y la crisis del sistema capitalista y de su modelo neoliberal tiende a estallar en cadena aquí, allá y mas allá.
Altas fueron las Cortes de Menem, Mahuad, Bucaram, Lozada, Carlos Andrés, Mubarak, Berlusconi
Más alta aun son las de Wall Street y Zona Euro.
Siempre hay forma de ocuparlas desde abajo y echar a sus despreciables inquilinos a escobazos limpios.
Aquí todavía la indignación es soterrada, pero habrá de crecer y expresarse mucho mas en el 2012 y en el 2013 hasta hacer reventar ese blindaje de ferré protector de Cortes y cortesanos. Es a lo que debemos apostar en el inicio de este nuevo año.

