Jarabacoa. Más de tres mil niños carentes de oportunidades y procedentes de las distintas comunidades de Jarabacoa fueron agasajados con una fiesta donde hubo almuerzo navideño, golosinas, rifas y un gran espectáculo.
Desde las doce del mediodía empezaron a llegar los pequeñitos, quienes de manera organizada pasaron a las instalaciones del Oratorio Juvenil Don Bosco, entidad que ofrece anualmente este encuentro, gracias al apoyo de personas de noble corazón y donaciones de instituciones públicas y privadas. Entre aplausos, cánticos, sonrisas y gritos de emoción más de tres mil niños pudieron vivir un inolvidable día, donde tuvieron la oportunidad de ver cosas nunca antes vistas por ellos. Participaron en rifas de bicicletas, pelotas, muñecas y otros juguetes para su sano entretenimiento, al tiempo que escuchaban música acorde con La Navidad, pero sobre todo infantiles en la que no faltó En la puerta un niño se llama Jesús. Todo lo preparado por el Oratorio Juvenil Don Bosco de Jarabacoa y la ayudas de dominicanos residentes en Nueva York, la Presidencia de la República, el Ayuntamiento de ese Municipio y el Cuerpo de Bomberos de esa ciudad, logró su objetivo: dar felicidad a tantos niños de familias empobrecidas. Pero lo que más llamó la atención de los pequeños y que convirtió sueños en realidad fue un hermoso show patrocinado por el empresario Karim Abu Nabba, quien a parte de donar las manzanas, los dulces, el agua y contribuir con personal de seguridad, ofreció un show de Parapentes, Sankos y la participación del Rocketman o hombre que vuela. A esto se sumó el darle la oportunidad a varios niños presentes de conocer un helicóptero de cerca, otros fueron más agraciados, tuvieron la oportunidad de sobrevolaer en el helicóptero por la ciudad de Jarabacoa al resultar agraciados durante una rifa.
Conociendo
El Oratorio Juvenil Don Bosco, está dirigido actualmente por el padre Carlos Manuel Patiño Rojas, quien explicó que este lugar persigue la formación de las personas de manera integral en valores, siendo un hermoso proyecto de San Juan Bosco, sacerdote que dedicó su vida a trabajar con y por los jóvenes. Los jóvenes que asisten a este centro aprenden el valor de la vida, a buscar de Dios, el respeto por las personas, orientación sobre problemas como drogas, robos, violaciones o de violencia familiar. Aquí se les hace sentir que no están solos, que están protegidos, que se les educa y que también se les evangeliza, resaltó Patiño Rojas.

