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Nuevo enfoque ONU

Nuevo enfoque ONU

Jose Manuel Castillo

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Ante la nueva reconfiguración de la división internacional del trabajo, y el inminente avance del coloso del dragón azul, con pasos firmes hacia la superación del siglo de las humillaciones, pautado para el 2049, a un siglo de distancia de su gran revolución maoísta, su presencia procura ser dominante en el comercio internacional, y es lo que explica su gran incidencia en la esfera mundial. Realidad insoslayable que convoca a los EE UU, a mirar hacia sus vecinos de América Latina y el Caribe; los olvidados.

A 200 años de distancia, América Latina no ha podido integrarse, por factores internos y exógenos, como el sesgo ideológico inducido por el conservadurismo local y fuerzas foráneas. Ante ello, lo que manda es abogar por una integración continental, así ambos bloques económicos se pueden beneficiar capitalizando lo mejor de sí; por un lado, EEUU se beneficiará de estar integrado a una región prometedora con inmensos recursos naturales y científicos, pero sin instituciones capaces de preservar un estado de derecho y carente de suficiente capital para echar andar su desarrollo, y, por otro lado, la región podrá capitalizar las extraordinarias ventajas de estar integrada a la primera economía del mundo, con un sistema de respeto a las instituciones públicas prometedor, lo que impactará notablemente en el desarrollo regional.

Y por consiguiente, constituye una alianza económica que se traducirá en grandes beneficios, para ambas regiones económicas, como para los pueblos que sustentan sus existencias. Amén de que además, ambas regiones podrán compartir sus vastas riquezas culturales y espirituales, después de todo, el calendario gregoriano que usamos fue adoptado por primera vez en tierra latinoamericana.

Ante la nueva realidad, y muy a pesar, de que los países hegemónicos se rigen por doctrinas, es evidente que la doctrina Spykman, de incentivar los problemas de la región y vivir de espalda a ésta, ha perdido su vigencia.
Y, frente a la complejidad de una economía globalizada con ciertas dificultades en las líneas de provisión de sus cadenas de valores y la pérdida de influencia de sus empresas transnacionales en el mercado mundial.

Es el momento para que nuestra región bajo el liderazgo de la CELAC, se proponga con los EEUU, replantearse el camino hacia un nuevo ALCA, más equilibrado en función de los intereses de ambas regiones económicas. Procurando ganar espacio en una integración continental, lo que beneficiará ampliamente a todos los pueblos del hemisferio occidental americano.

Es preferible pactar la paz económica, a los fines de evitar que más de 75 millones de niños sigan muriendo por inanición en nuestra región.
“Solo le pido a Dios que la injusticia no me sea indiferente”.

Por: Jose Manuel Castillo
embajadorcastillo@gmail.com

El Nacional

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