El pasado domingo quedará marcado en la historia de Santiago como un día de progreso y transformación con la inauguración del primer tramo del teleférico de la ciudad por parte del presidente Luis Abinader. Con una inversión considerable de 6,544 millones de pesos, este proyecto promete aliviar los desafíos del transporte terrestre, pero además allana el camino hacia un desarrollo más equitativo y sostenible para el país.
La entrada en operaciones en fase educativa, que comenzará el lunes 18 de marzo con horarios especiales y gratuitos, refleja el compromiso del gobierno con el acceso universal a este nuevo medio de transporte. Con una capacidad para transportar hasta 8,000 pasajeros por hora en ambos sentidos, este teleférico facilitará la movilidad de los ciudadanos, y beneficiará a más de 73,968 habitantes de nueve sectores en la zona suroeste de Santiago.
El teleférico de Santiago, compuesto por 83 cabinas con capacidad para diez personas cada una, se presenta como una solución integral dentro del Sistema Integrado de Transporte de Santiago. Este proyecto no solo aborda una necesidad urgente en términos de movilidad, sino que también demuestra un enfoque estratégico hacia el desarrollo económico, social, ambiental y urbanístico de la ciudad.
El ministro de la Presidencia, Joel Santos Echavarría, resaltó la importancia de este proyecto como parte de una estrategia más amplia para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en todos los aspectos. Las acciones complementarias, como la destinación de más de 25 mil metros cuadrados de terreno para obras paisajísticas y recreativas a lo largo del trayecto del teleférico, son testamento del compromiso del gobierno con el bienestar y la prosperidad de la comunidad.
Es crucial reconocer que la mejora del transporte y la conectividad en Santiago no solo impulsará el desarrollo local, sino que también tendrá un impacto positivo en la diversificación de la actividad comercial en todo el país.
La implementación de esta medida ayudará a disminuir la frecuencia de desplazamientos cotidianos hacia la capital en pos de oportunidades laborales y comerciales, simultáneamente aliviando la carga sobre las vías de comunicación e infraestructuras urbanas, y abordando de manera efectiva los desafíos persistentes de congestión y contaminación que han aquejado al Gran Santo Domingo a lo largo de los años. Esto significa que las nuevas y diversas oportunidades económicas en otras provincias y regiones contribuirán con una distribución más equitativa de las oportunidades de empleo y desarrollo.
Por: Orlando Jorge Villegas
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