Editorial

O todos toros o todos vacas

O todos toros o todos vacas

Tarde llegó la buena nueva del secretario de la Presidencia, de que no se producirán despidos masivos  en la   administración pública, al menos para más de dos mil  empleados cesanteados en  la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Lotería  e Instituto de Recursos Hidráulicos (Indrhi).

Las garantías ofrecidas por el doctor Ramón Pina Toribio no alcanzan a esos miles de  servidores, la mayoría de los cuales fueron despedidos bajo  el alegato de que no ejercían funciones  o de que formaban parte de séquitos o clanes de anteriores administradores.

 Si  se acepta el argumento de que la nómina pública está saturada, entonces las cancelaciones se contarían por decenas de miles, pero en tiempos de crisis económica,  incrementar el desempleo puede ser remedio peor que la enfermedad.

El nuevo gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño, se fijó como meta  el despido de 30 mil  empleados públicos como  forma infalible de equilibrar el presupuesto de la isla,  proyecto que  abortó abruptamente cuando llevaba  más de siete mil despidos, ante  el peligro de que se desplomara la maltrecha  economía boricua.

La nómina pública dominicana consume 58 mil millones de pesos anuales,  por lo que sería entendible  promover  su reducción en esa plantilla de empleados, aunque los efectos colaterales de una medida de esa magnitud serían hoy tan perjudiciales como el mal que se pretende afrontar.

Se resalta, sin embargo, que  la promesa del secretario Pina Toribio, de   que no se producirían  despidos masivos en el sector público, ha coincidido con  el paso de  aplanadoras en por lo menos tres instituciones oficiales.

Resulta discriminatorio botar a miles de empleados en Lotería, CDEEE e Indrhi, bajo el sanbenito de que  eran “botellas”, mientras no se  actúa igual con otras dependencias que soportan nóminas supernumerarias.

 A los miles de cancelados en esas dependencias públicas les asiste derecho a correr la misma  suerte que  otros servidores  en similares condiciones. O todos  toros o todos  vacas.

El Nacional

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