SANTIAGO. Monseñor Valentín (Plinio) Reynoso, arzobispo auxiliar de esta arquidiócesis, dijo que hay que combatir los males sociales que menoscaban nuestra identidad como dominicanos y destruyen la imagen natural y bíblica de la familia.
Sostuvo que en la actualidad en el país se libra una nueva batalla, más compleja y amplia. Hizo la aseveración al pronunciar la homilía en el Te Deum que, con motivo del 151 aniversario de la Restauración de la República, oficiado ayer en la Catedral Santiago Apóstol el Mayor, con la asistencia de las principales autoridades civiles de la provincia, así como de las militares y policiales del país.
Monseñor Plinio Reynoso dijo que hoy se recuerda, junto con el sacrificio del humilde campesino y del valiente emprendedor “el de quienes escribieron las páginas más sublimes de la historia de nuestro país: Duarte, Sánchez, Mella, Luperón y sus hombres”.
Consideró que los dominicanos ahora libran una nueva batalla contra el egoísmo, el hedonismo y el relativismo, citando entre ellas la lucha contra la pobreza, el desempleo, la delincuencia, la violencia y la corrupción.
Monseñor Reynoso aseguró que la lucha también es contra la desigualdad, la inseguridad, el analfabetismo, el flagelo de la criminalidad, el sicariato, el ajuste de cuentas, el feminicidio, la pornografía, los vicios, el asalto a mano armada y el secuestro de ciudadanos.
Asimismo, que la lucha abarca la inmoralidad, el narcotráfico, la trata de personas, el engaño, la falta de entendimiento político y el manejo temerario.
El combate abarca los males sociales, como el maltrato físico a los heridos, el luto de tanta gente a causa de las muertes incontables, la precariedad en los servicios de salud, especialmente en los hospitales públicos, el descuido de los ayuntamientos y de los ciudadanos en la limpieza de las ciudades. “En una palabra, se trata de una lucha constante contra la cultura de la muerte, para implantar la cultura de la vida”, indicó.
Para a seguidas agregar que “todos estos frentes de batalla menoscaban nuestra identidad como dominicanos, destruyen la imagen natural y bíblica de la familia, a lo que se suma la nueva cultura del matrimonio de personas del mismo sexo, lo que constituye una amenaza contra el matrimonio”.

