Con un llamado al cese de las acciones de violencia que encabezan grupos haitianos en contra de dominicanos, en ese país, finalizó ayer el XI encuentro de las conferencias episcopales dominicana y haitiana que reunió los obispos de ambas naciones.
El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) y el obispo Chibly Langlois, presidente de la Conferencia del Episcopado de Haití (CEH) reclamaron el cese de la violencia que afecta la frontera haitiana.
Monseñor Langlois pidió a los grupos de haitianos detener las acciones de violencia en contra de los dominicanos y pidió a las autoridades de su país intervenir en esta situación.
De su lado, Nicolás de Jesús López Rodríguez habló sobre la violencia que ha afectado a varios camioneros dominicanos que llevan mercancías del otro lado de la frontera, que han sido raptados y sus vehículos robados por presuntos grupos de delincuentes que se aprovechan de la inestabilidad política.
Langlois y López Rodríguez coincidieron en que la violencia afecta también la reconstrucción de Haití, país que se vio afectado por un terremoto el 12 de enero de 2010.
Chibly Langlois, presidente de la CEH, además rechazó que la población dominicana desarrolle una campaña racista para afectar a los haitianos ilegales que migran en busca de trabajo y bienestar.
Sostuvo que los actos de violencia en contra de haitianos, registrados en República Dominicana son hechos de personas aisladas y no de la generalidad de la población.
En la rueda de prensa, convocada por el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, participaron el nuncio apostólico Jozef Wesolowski y todos los obispos del país, así como los jefes de las diez diócesis de Haití y los dos auxiliares de Puerto Príncipe.
En el encuentro se trataron temas como la migración y la preocupación de los obispos de que muchas familias de ascendencia haitiana están indocumentadas en el país.

