Editorial

Ominosos nubarrones

Ominosos nubarrones

El despejado cielo que ha cobijado el ejercicio del periodismo,  libertad de prensa y  derecho a la información,  se nubla hoy con una iniciativa de reforma  constitucional y otras dos relacionadas con  disposiciones adjetivas que procuran  reeditar  tiempos de  censura previa o de ley mordaza.

La Comisión de Verificación de la Asamblea Nacional pretende trastocar el texto aprobado en primera  lectura referido al artículo 21 sobre  libertad de expresión para insertarle la  supuesta obligatoriedad de medios y periodistas a suministrar “información veraz”,  concepto que se presta a la manipulación y represión contra la  prensa por parte de órganos oficiales de control.

Hay razones para temer que  desde el Congreso Nacional se promueve una embestida contra  los medios de comunicación  con el propósito de anular sus prerrogativas y capacidades para fungir como  vigilantes y garantes de la legalidad y transparencia  de  los actos emanados de los poderes públicos.

  De otra manera no se entiende tan infausta iniciativa que se promueve ante la Asamblea Revisora, coincidente con otros dos proyectos de leyes que  procuran  agredir a la prensa y mutilar  el conquistado derecho al acceso libre a las diversas fuentes oficiales de información.

En efecto, el diputado Alfonso Crisóstomo (PLD-Puerto Plata), objeto de críticas públicas por supuesto nepotismo, se destapa con un proyecto de ley para restringir sustancialmente  la Ley de Libre Acceso a la Información.

 La senadora Amarilis Santana (PLD-La Romana) presenta otra iniciativa legislativa que  obligaría a los medios de comunicación a ceder espacios físicos o electrónicos para promover mensajes publicitarios  preparados por entes oficiales.

La inserción en la Constitución del concepto “información veraz”, pondría a la prensa a expensa de la horca y el cuchillo del aparato   del Estado, que determinaría, por vía quizás de “un Ministerio de la Verdad”, las noticias que   resulten verdaderas o falsas.

Ante tan ominosos nubarrones, es menester que la prensa toda se declare en estado de alerta general.

El Nacional

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