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ORTO-ESCRITURA

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Los usos  viciosos  de “lo que es”

RAFAEL PERALTA ROMERO

rafaelperaltar@gmail.com

Respondemos la comunicación que desde Barahona nos ha enviado el ingeniero Beato Solís, a quien agradecemos el leer esta columna y los comentarios que nos dispensa.

El distinguido lector plantea lo siguiente: “He escuchado constantemente a profesionales y personas de la comunicación haciendo uso una y mil veces de los términos: Lo que es…, lo que fue…, lo que será… .No entiendo por qué hacen tanto uso de estos términos. Dígame por favor: cómo, cuándo y dónde se debe hacer uso éstos”.

Las expresiones citadas son empleadas por algunos hablantes como muletilla (voz o frase que se repite mucho por hábito) y en la mayoría de los casos puede evitarse su uso y no se pierde nada. Por ejemplo:

a-Estuve en Santo Domingo y visité lo que es la redacción de El Nacional. b-Estamos aquí para presentar lo que es el nuevo libro de… c-Se realizó lo que fue una operación de cinco horas.

En cada caso las locuciones “lo que es” y “lo que fue” resultan absolutamente innecesarias. Hay menos empleo vicioso de “lo que será”.

Desde luego, que no siempre que se anteponga el artículo “lo” a la palabra “que” será defectuoso. Cuando “que” funge como pronombre relativo admite los artículos el, la, lo, los, las para formar oraciones subordinadas. Ejemplos: El que tenga oídos que oiga; Quiero más comida, pues la que me sirvieron no fue suficiente; Dice que ganará las elecciones, lo que es una locura; Los que siembran entre lágrimas, cantando van a segar; Mujeres, tuvo las que quiso.

Hay otra forma del empleo, sobre todo, de “lo que es” que es aceptada. Se considera una construcción propia del habla coloquial, que se emplea para poner énfasis en un determinado elemento de la oración. Le pondré los ejemplos que presenta el Diccionario Panhispánico de Dudas: Lo que es gracia tiene muy poca, el pobrecito. Lo que es en mi casa, por lo menos, no.

¿Pus es masculina?

El dedo en la herida lo puso un comentario del periódico Diario Libre, en la edición del pasado jueves. “El pus está a flor de piel…” era el título. A muchos lectores les resultó chocante, entre ellos el autor de esta columna. Y hubo consulta obligada al Diccionario. Ciertamente el DRAE la registra como sustantivo masculino:

“m. Líquido espeso de color amarillento o verdoso, segregado por un tejido inflamado, y compuesto por suero, leucocitos, células muertas y otras sustancias”.

Por su lado, el Diccionario Panhispánico de Dudas, también de la RAE y las academias americanas, agrega que: “Su empleo en femenino no es propio del habla culta, salvo en México y algunos países del área centroamericana, donde alternan ambos géneros, y en Chile, donde se usa solo en femenino…”

El Panhispánico debería decir Chile y República Dominicana, porque aquí la palabra es femenina. Termino con un verso de Abelardo Vicioso:

“Los elegantes barrios beben un vino lleno de pus amarga…”

El Nacional

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