Brian Arturo de León Hernández, de 16 años, desapareció el 4 de diciembre de 1997, después de salir de su casa en Los Mameyes, poco después del mediodía, junto a su amigo y vecino Wellington Ortiz, de la misma edad.
Catorce años después, el comerciante Ramón de León, padre de Brian sigue buscando a su único hijo varón, que hoy debe ser un hombre de 30 años, alimentado por la esperanza de volver a verlo, o de saber dónde se encuentra esté vivo o muerto.
De León siempre carga en su cartera la última foto, ya amarillenta, de su hijo, y los recortes de periódicos con las informaciones sobre la desaparición de su Brian, que escribieron los periodistas Diego Pesqueira y Geomar García, cuando éstos eran simples reporteros.
Yo tengo que saber antes de morirme qué pasó con mi hijo, dónde está, y no voy a descansar mientras vida tenga, manifestó de León en la redacción de El Nacional, con los ojos humedecidos por la pena.
Explicó que a partir de la desaparición de su hijo, su vida cambió igual que la de Dinorah Hernández, madre del joven, quien reside en los Estados Unidos.
Explicó que Brian era el segundo de los cuatro hijos que tuvo junto a Jenny María de León, de 34 años; a Bianca Grissel, de 27, residentes en los Estados Unidos junto a su madre Dinorah Hernández; y Pamela de León, de apenas 22 años, residente en el país.
Él salió de la casa, en la calle Los Talleres, número 16, en el sector Los Manganello, refirió de León, quien dijo que desde hace 14 años ha recorrido hospitales, cárceles, y otros lugares donde se supone pudo haber parado.
Dijo que Brian era un muchacho tranquilo, que cursaba el primer año de bachillerato, de quien nunca recibió una queja y que pasaba gran parte de su tiempo jugando y compartiendo con sus amigos.
